Dr. Jorge T. Bartesaghi
Dr. Jorge T. Bartesaghi
25/11/16
25/11/16

“Parecería elemental que ante estas situaciones fuera la propia fuerza política de gobierno quien impulsare, exigiere la investigación de los hechos sospechados”.

 

Días pasados la Cámara de Representantes fue actor y testigo de un hecho sin precedentes en las últimas administraciones frente-amplistas: aprobar la instalación de una Comisión Investigadora sobre las acciones que rodearon la puesta en marcha del proyecto conocido como Planta Regasificadora.

Una muy seria y fundada investigación preliminar llevada a cabo por el Diputado de Alianza Nacional, Dr. Pablo Abdala, de la que, aparentemente surgen claros indicios de irregularidades de importancia pasibles de encubrir situaciones delictivas, dio mérito al pedido formal ante la Cámara de Representantes de constituir una Comisión Investigadora para el análisis de los hechos imputados.-

A pesar del acostumbrado uso de sus mayorías absolutas de funcionamiento regimentado, el Dip. Gonzalo Mujica, rompiendo una tradición permanente de la fuerza de gobierno, dio su voto afirmativo habilitando su instalación.

Su valiente actitud nos merece múltiples reflexiones.

En primer lugar congratularnos por la conducta de quien no cede a las presiones intensas de los distintos órganos de su fuerza política, priorizando su propio mandato de conciencia que le impide ser funcional a ocultamientos y tapujos.

Sin duda no le ha sido fácil defender su imperativo ético ante sus propios compañeros, y menos aún hacerlo ante los órganos colectivos del Frente que tienen la costumbre de considerar sus decisiones como “verdades reveladas” imposibles de contradecir.

Pero el hecho trasciende el reconocimiento de la actitud valerosa de su autor y su análisis cobra especial relieve en cuanto pueda considerársele un jalón para un nuevo relacionamiento entre la fuerza política de gobierno y la oposición.

Siempre consideramos que no ha habido nada más dañoso para el interés nacional que el uso de mayorías regimentadas que impiden el libre albedrío de sus miembros, fundamentalmente cuando el mandato no proviene de la discusión “entre pares” sino de órganos que se integran por decisiones de cúpulas y no mediante el voto popular.

Este funcionamiento de corte automático ha impedido la interacción necesaria entre las distintas fuerzas políticas, imprescindible para la resolución de aquellos temas relevantes de la realidad nacional.

Lamentablemente la existencia y el uso de esas mayorías, que en muchos casos pueden ser garantía de eficiencia, en otros deviene en suficiencias que coliden con la mejor calidad parlamentaria.

Esta situación que del punto de vista legislativo es pésima en cuanto daña la calidad del producto (y en algún caso lo destruye por carencia de constitucionalidad), es mucho más relevante aún si se le juzga en relación a la obligación de contralor al Poder Ejecutivo y otros Entes del Estado.

Jamás entendimos como esas mayorías absolutas pudieron ser usadas para evitar la trasparencia y cristalinidad de aquellas acciones o decisiones de los órganos de gobierno sospechadas de irregularidades.

Jamás entendimos tampoco como la fuerza política puede obstaculizar, y en algún caso impedir se investiguen acciones sospechosas, más aún cuando se pretende tener certeza de la corrección de los procedimientos.

Parecería elemental que ante estas situaciones fuera la propia fuerza política de gobierno quien impulsare, exigiere la investigación de los hechos sospechados.

Sin embargo la historia reciente indica que esto no ha sido así. El Frente Amplio ha impedido, siempre que le fue posible, se investiguen hechos relevantes en la vida política del país sospechados de irregularidades y en algún caso de encubrir ilicitudes y delitos de extrema gravedad.

Creemos que la decisión adoptada por el Diputado Gonzalo Mujica favorece no solo al país, sino también y en forma especial al Frente Amplio en cuanto, más allá de los resultados de la Investigadora que descontamos confirmarán las imputaciones realizadas, le permitirán un examen de conciencia expurgatorio y deslindar sus responsabilidades  de aquellos que hayan deshonrado sus postulados.

¿Permitirá este episodio suponer que las mayorías parlamentarias operarán en el futuro sin la regimentación acostumbrada y se habilitarán mecanismos de diálogo y eventuales entendimientos que nos permitan ilusionarnos con mejores resultados legislativos y de contralor?

Si así fuere tendríamos esperanzas de que pudieren resolverse, o mejorarse a través de caminos de entendimientos, los que sin duda son los graves problemas del país.

Las mayorías absolutas regimentadas no pueden, ni podrán nunca, resolver ni encontrar caminos de resolución de las muy graves carencias nacionales, entre otras: educación, seguridad y salud.

Lamentablemente no creemos que el futuro próximo ampare nuestros deseos. La propia identidad del Frente Amplio, concebida como unión utilitaria de ideologías diferentes, a veces contrapuestas, parecería poder sustentarse solamente en la imposición de conductas pre-establecidas, aunque estas violenten la libertad de conciencia de sus miembros.

Por tanto, y más allá del reconocimiento a la actitud positiva y valerosa del diputado-Mujica, no creemos que el episodio de marras constituya una “vuelta de tuerca” esperanzadora de un mejor futuro inmediato.

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