Dr. Jorge T. Bartesaghi
Dr. Jorge T. Bartesaghi
9/12/16
9/12/16

“En ese examen de conciencia, exigente y riguroso, encontramos la tranquilidad espiritual de haber cumplido cabalmente, a rajatabla, el juramento íntimo realizado ante el recuerdo de las grandes personalidades del Partido…”

 

Cuando el 27 de abril de 2007 logramos materializar el sueño de editar nuevamente “La Democracia” dijimos que asumir ese desafío nos imponía tomar conciencia de la tremenda responsabilidad histórica y ética que suponía.

En aquel, nuestro primer editorial, y bajo el título “Nuestro Compromiso”, escribíamos:

“Responsabilidad histórica, por cuanto sus antecedentes y la talla de quienes estuvieron a su frente en las distintas épocas, obligan honrar ese historial con una actividad periodística de jerarquía que impida se desmerezca el prestigio legítimamente ganado a lo largo de los tiempos.

Y responsabilidad ética, sin duda mayor aún, por cuanto mas de la mitad del pueblo uruguayo (y dentro de ella todo el Partido Nacional) anhela un órgano de prensa representativo de una visión de país diferente, orgánica, sustentable, que busque su desarrollo espiritual y material con justicia social, sin prejuicios ideológicos, y sin apelar a procedimientos demagógicos siempre innobles por definición, injustos por esencia e inútiles por experiencia”.

Proponíamos entonces, y así nos definíamos con claridad en nuestra primera “tapa”, ser oposición, alternativa y propuesta.

“OPOSICIÓN, con mayúscula, cuyo contenido -no siempre bien entendido- reivindicamos como esencial e imprescindible en la vida política, al punto que, sin ella, resulta imposible el ejercicio de un sistema de gobierno democrático.

Oposición que, por su seriedad y jerarquía, sofrene desbordes a los que se sienten proclives sectores que no logran superar frustraciones.

Oposición que admite el uso del verbo oponer cuando resulta imprescindible, necesario o conveniente hacerlo, o porque no es bueno lo que se propone, o es directamente malo, o no resulta ético, o simplemente, porque creemos manejar soluciones mejores.

Pero oposición que adquiere su verdadera dimensión, esencia diríamos, cuando además de controvertir y, eventualmente, negar apoyo a acciones o proyectos gubernamentales, crea ALTERNATIVAS o aporta PROPUESTAS acordes con su filosofía política y coherentes con su visión de país.

Con estas definiciones ideológicas es de orden que “La “Democracia” deberá estar al servicio de TODO el Partido Nacional.

Más allá de la existencia o inexistencia de antecedentes sobre el punto, poco importantes, las dificultades de la hora imponen actuar con grandeza. Y así lo hacemos. Será el Partido Nacional todo, por encima de las naturales diferencias, quién a través de “La Democracia” publicitará su ejercicio opositor, su visión de país y sus propuestas para un verdadero desarrollo integral”.

Transcurridos diez largos años desde entonces, entendemos necesario realizar un balance de lo actuado, especialmente sobre el cumplimiento o no de lo prometido en “Nuestro Compromiso”.

Y en ese examen de conciencia, exigente y riguroso, encontramos la tranquilidad espiritual de haber cumplido cabalmente, a rajatabla, el juramento íntimo realizado ante el recuerdo de las grandes personalidades del Partido, especialmente en cuanto fuimos realmente oposición, alternativa y propuesta, y por sobre todo, al servicio del todo el Partido Nacional.

Hombres de todos los sectores jerarquizaron esta publicación con sus valiosas colaboraciones. Algunos de ellos especialmente, por su religiosa regularidad, han sido permanente soporte de este esfuerzo y generado nuestro más íntimo reconocimiento.

Gracias a ellos fuimos críticos opositores, marcamos caminos diferentes, y cuando fue posible, aportamos ideas para el mejor desempeño de la acción de gobierno.

En estos años, abarcativos de los tres gobiernos frenteamplistas, fuimos especialmente duros con las políticas impuestas por el Poder Ejecutivo en educación, seguridad, relaciones internacionales, salud, y en general con las fallas de gestión operativa de las empresas públicas.

Fuimos duros cuando entendimos lo merecía, pero no tuvimos empacho en reconocer cuando consideramos acertadas sus medidas. Recordamos haber felicitado al gobierno del Presidente Vázquez en dos oportunidades: la primera, cuando la instalación del Plan Ceibal, al que consideramos un gran acierto más allá de sus eventuales resultados, y la segunda en ocasión del fallo internacional contra las tabacaleras, no por el resultado sino por su actitud de defensa de los intereses nacionales ante las presiones de los grandes corporativismos mundiales. Se dirá que no es mucho en una década, pero no hubo otras oportunidades.

Cierto también que no pudimos hacer lo mismo con el Presidente Mujica, pero cierto también que era un verdadero imposible.

En la tranquilidad de haber cumplido en el pasado, enfrentaremos un futuro, que esperamos auspicioso para nuestro Partido Nacional, con las fuerzas intactas, la esperanza fortalecida, y la alegría de estar colaborando con posibilitar un mejor porvenir para todos.

No puedo terminar sin un muy especial agradecimiento a Aníbal Steffen, con quien generamos una amistad forjada en el análisis y la discusión política, a su esposa Laura Martinez, a Jorge Monzón y Arq. Silvia Barrera, todos pilares insustituibles en este gigantesco esfuerzo.

A ellos, a nuestros colaboradores y a nuestros lectores, un fuerte abrazo y mis mejores deseos de una Feliz Navidad y venturoso Año Nuevo.

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