Raúl Sendic
Raúl Sendic
30/06/17
30/06/17

Cuando el desprestigio de los hombres es mera consecuencia de su accionar erróneo, de conductas inadecuadas o espurias pero enmarcadas dentro de su natural albedrío, el daño que se provoca suele limitarse a su autor y circunstancialmente extenderse a su entorno íntimo, familiar, y excepcionalmente, al círculo laboral o social que integra. Pero cuando las mismas suceden en el ejercicio de la actividad pública se afectan también valores esenciales consagrados por los pueblos a lo largo de su historia.

Deja un comentario

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong> 

required