Ignacio Estrada Hareau
Ignacio Estrada Hareau

No lo imaginé cuando decidí ingresar a la política en el año 2013. Pero con el tiempo, he comprobado que hay muchas lecciones que aprendí en los distintos trabajos que he tenido desde los 19 años, que sirven para la política. Y sobre todo pienso que sirven para personas que ocupan cargos de gobierno. En los últimos meses que se reiteran errores por parte de jerarcas del gobierno, recuerdo lecciones aprendidas vendiendo carteras y otros productos de cuero en los años 2004 a 2009. En ese período con mi hermana creamos una empresa dedicada a fabricar dichos productos, con destino principalmente a Inglaterra y Estados Unidos aunque también vendimos localmente. El día a día de tratar con clientes, vender y brindar servicio “post-venta” dejó aprendizajes que veo valiosos para estos tiempos. Tiempos en los cuales el gobierno recoge bajos niveles de aprobación, en los que la gente se siente defraudada y disminuye su confianza en el sistema político.

Lección 1: Decir la verdad

Hace unos días se difundió en la prensa que el gobierno incumplirá otra de sus promesas de campaña, el 1% del PIB para la ciencia. Ya son muchas promesas incumplidas. Y son muchas frases grandiosas que no se condicen con la realidad, como que el “cambio de ADN de la educación” está en marcha. ¿No será mejor decir la verdad? Decirla en campaña, decirla en el gobierno. Cuando vendía productos de cuero encontré que las clientas eran comprensivas y aceptaban imprevistos. Pero querían que les comunicase todo de forma sincera. De esas forma se generaban expectativas realistas y lograba una clientela satisfecha. Creo que los gobernantes tienen un rol fundamental en la salud de nuestro sistema político y deben decir la verdad.

Lección 2: Trabajar mucho, hasta el último minuto

Al gobierno se lo ve con pocas ideas y acciones, como esperando en cierta forma que el desempleo, la seguridad, la educación y demás problemas que nos aquejan se vayan acomodando solos sin necesidad de mucho cambio. En el área de educación, que es de particular interés para nosotros, vemos que se incumplen metas de forma constante. Se anuncian paros por parte de docentes y no se ve desde el gobierno un trabajo incansable para evitarlos, para que no queden miles de niños sin clases por uno o varios días. Recuerdo hace 10 años los viernes de tarde, con la ayuda de Fabián y Alejandra empacar productos con destino a Europa. Recuerdo cargarlos en el auto y salir desde nuestro taller en el Cerro rápido hacia el local de FEDEX, para que saliesen esa noche y que lleguen a sus destinatarios el martes. La consigna era “jugar el partido entero, hasta el último minuto”. Y eso redundaba en clientes contentos, ya que apreciaban el esfuerzo. Creo que los gobernantes deben trabajar intensamente durante todo el período, deben “sudar la camiseta”, para el bien de la población.

Lección 3: Pedir perdón

¿Alguien entre nosotros es perfecto? Claro que no. Todos cometemos errores y debemos aprender de ellos para evitarlos y mejorar. Resulta incomprensible la falta de autocrítica de muchos jerarcas del gobierno. Hay casos obvios (Sendic con su título por ejemplo), también casos como el del Subsecretario Vázquez y sus desafortunadas declaraciones o hay otros que han cometido gruesos errores de gestión. ¿No sería mejor que pidiesen perdón y admitiesen su error, para luego pasar a una actitud constructiva? ¿Por qué se empecinan en negar errores y redoblan la apuesta? Esto además de demostrar una actitud poco abierta al aprendizaje y crecimiento, genera un gran malhumor y desconfianza en la población. Recuerdo cuando comenzamos las ventas online que yo a veces intentaba minimizar errores míos/nuestros, y eso generaba gran descontento con los clientes. Luego aprendí a decir más frecuentemente “Perdón, me equivoqué, vamos a trabajar para que no suceda de nuevo” y eso funcionó de maravillas y afianzó la relación con las personas. Creo que los gobernantes deben pedir perdón cuando se equivocan.

Si pudiese, implementaría un curso corto de “atención al cliente” para todas las personas que ingresen al gobierno. Algo breve, pero que deje en claro que el ciudadano es el “cliente” y el gobierno está para servirlo y ocuparse de sus asuntos y preocupaciones. Creo que esto generaría un giro de mejor atención y enfoque en el ciudadano, y una mayor confianza en nuestro sistema político.

One thought on “Tres lecciones que aprendí para la política, vendiendo carteras

  1. para trabajar duto hay que haberlo hecho alguna vez y son pocos los miembros del gobierno que se han remangado las mangas y y se han puesto a trabajar. Muchos viven de arriba de la politica.

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