Dr. Jorge Parodi Bernardi
Dr. Jorge Parodi Bernardi

Se discute en el seno del Directorio de ASSE la opción de las PPP para reformar el Hospital Pasteur.

Para los Wilsonistas con memoria, un nuevo hospital Pasteur fue una propuesta impulsada por Wilson, durante la administración del Dr. Raúl Ugarte Artola al frente del Ministerio de Salud Pública. Se consiguió financiamiento externo para un exhaustivo estudio sobre su viabilidad. Miles de páginas se escribieron al respecto. Yo las vi apiladas en un sinnúmero de tomos, que apilados medían más de un metro de altura,  que conformaron el informe final.

El resultado: se optó por impulsar el Hospital de Las Piedras.

Desde mi participación en ASSE vengo sosteniendo la necesidad de analizar las características de la demanda que justifica la oferta de camas que debe tener ASSE en el departamento de Montevideo.

Desde ese tiempo, hace más de 30 años, se sabe que uno de los motores de esa demanda es la incapacidad de resolver localmente las necesidades asistenciales en el interior del país. Esa incapacidad genera dos resultados:

1.- La derivación inmediata (cuando se puede y se tiene con qué) de los casos agudos a Montevideo.

2.- La demora en el tratamiento adecuado de algunas enfermedades que por esa razón tienen complicaciones que terminan derivándose a la capital.

Como complemento, el origen de los pacientes sumado a las insuficiencias asistenciales, determina un aumento en los tiempos de internación al demorarse el alta para mayor seguridad de los pacientes y de los profesionales actuantes.

Si a eso le agregamos el interés para la docencia, que algunos casos presentan, muchos pacientes están mucho más tiempo del necesario, internados en los hospitales de Montevideo.

Es probable que hayan otras causas que ignoro, pero no creo que éstas hayan sido resueltas, salvo en honrosas excepciones como es el caso del Hospital de Tacuarembó.

Por otra parte, es más que notorio la sobrecarga que han tenido los servicios mutuales, a partir de los cambios hechos con el FONASA y el aumento de los afiliados que antes se atendían en ASSE y ahora fueron absorbidos por los prestadores privados.

Frente a esta realidad entiendo que, con referencia a las plantas físicas hospitalarias, lo primero que habría que hacer es definir con absoluta claridad el número de camas necesarias, para después resolver dónde deben estar instaladas.

El caso de Toriani en Rivera es apenas la punta del iceberg del caos en la gestión de ASSE, que por negligencia, incapacidad o la suma de ambas, termina resolviéndose por fuera de las normas y habilitando soluciones poco claras y poco transparentes, donde entran a jugar demasiados intereses.

 

Es, sin lugar a dudas, un tema con muchas aristas que da para mucho más.

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