Taparé Vazquez
Tabaré Vazquez
15/9/17
15/9/17

La célebre frase del Rey Juan Carlos, dicha en circunstancias, ambiente y personajes recordados, se ha convertido en un ícono aplicable a aquellos casos en que el discurso público resulta impropio, desacertado, desconectado con la realidad que refiere. Hoy, ante el desenlace del triste episodio Sendic, nos vuelve a la memoria por su adecuada validez y aplicación frente a los dichos de varios personajes del Frente Amplio que, en un intento de salvaguardar la imagen de quien se encuentra en la picota pública, han defendido o disminuido, relativizado los actos que le imputare su propio Tribunal de Conducta Política.

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