Edmundo Roselli
Edmundo Roselli

Una vieja bandera ha vuelto a flamear en la reconstrucción de un nuevo Uruguay. El sábado 8 de julio se concretó la creación de la agrupación Por la Patria que lidera el diputado Jorge Gandini y que tengo el honor de integrar junto a Omar Lafluf (diputado de Río Negro), Carlos Mazzullo (ex intendente de Flores)  y muchos compañeros de todo el país.

Desde ahora el movimiento Por la Patria, aquella leyenda que Aparicio lució en cada una de sus batallas y que Wilson utilizó en sus luchas políticas, recobrará  el protagonismo que no debió haber perdido, y lo hace de cara a las próximas elecciones, que serán las elecciones de la reconquista del Uruguay.

La historia política de Wilson nace en nuestro departamento, Colonia, en 1958 al lograr su primer banca parlamentaria y ser electo diputado. En 1962 es reelecto pero el 5 de marzo asume como ministro de Ganadería y Agricultura. En las elecciones de 1966 Wilson pasa a ser senador desarrollando un papel protagónico en defensa de los derechos y las libertades públicas.

En medio de los avatares políticos es que en 1969 Wilson funda el movimiento nacional Por la Patria, naciendo así una de las agrupaciones de mayor peso en los difíciles años previos al golpe militar, en la lucha contra la dictadura y la reconstrucción democrática a partir de 1985.

Hay que decirlo con claridad y sin querer ignorar los esfuerzos de tantos compatriotas de todos los partidos que dieron todo y algunos su vida en defensa de la libertad: el mayor exponente contra la dictadura que tuvo Uruguay fue Wilson Ferreira que denunció en el mundo lo que nos estaba pasando y mantuvo vivo el espíritu de quienes permanecíamos en el país mediante mensajes grabados que se escuchaban clandestinamente.

Pero Wilson no fue sólo un demócrata cabal y enemigo de todos los totalitarismos. Esa es la historia más conocida, la que se cuenta con más frecuencia porque nos muestra su valor y coraje republicano.

En realidad la historia de Wilson es mucho más rica y sus aportes al país siguen vigentes: creación de la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (OPYPA) e impulsor del Secretariado Uruguayo de la Lana y La Estanzuela (investigación agropecuaria); además la Comisión de Inversiones y Desarrollo Económico (CIDE) realizó el primer diagnóstico general de la economía y la sociedad  desde donde comenzaron a realizarse censos, y se crean el Banco Central, la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) y la Oficina Nacional del Servicio Civil.

Alimentada por toda esa historia y los aportes concretos de nuestro referente (que en realidad es mucho más rica de lo que se puede contar en un breve artículo) la agrupación Por la Patria vuelve impulsando la ideas fundamentales del wilsonismo o, dicho de otra manera, dando al país lo que el país necesita y que no encuentra en ninguna otra oferta política.

El desafío y la responsabilidad son enormes, exigen trabajo y esfuerzo. Pero como dijera Wilson poco antes de fallecer: “¿Qué puede lograrse sin trabajo y sin esfuerzo? Nunca se ha conseguido nada de otra forma (…). Esfuerzo y trabajo que traen de la mano alegría cada vez que ese trabajo y ese esfuerzo abren camino de esperanza, y no recaen simplemente sobre las espaldas de unos pocos o muchos. Simplemente el esfuerzo tiene que estar repartido equitativamente entre todos. Y cuando ello ocurre los países son capaces de enormes realizaciones espirituales y materiales”.

Ese es el camino, ahora tenemos que caminar. Un Uruguay mejor nos espera.

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