Dr. Jorge T. Bartesaghi
Dr. Jorge T. Bartesaghi
22/7/16
22/7/16

En estos casi once años y medio de gobiernos frenteamplistas hemos sido especialmente críticos con su gestión. Esta actitud, casi permanente, no estuvo nunca motivada por razones espurias, políticas o de las otras, sino que han sido mera consecuencia del análisis crítico con que entendemos deben juzgarse las decisiones que se adoptan bajo la protección del sagrado manto de la legitimidad democrático-republicana.

Y. por supuesto que merecieron nuestra crítica los yerros permanentes en materia de educación, seguridad, generación de divisionismos y enfrentamiento social, política internacional regida por afinidades ideológicas, tolerancia con el poder sindical cuando éste excedía sus legítimos derechos, asistencialismos inconducentes, etc., etc.

La periodicidad quincenal de esta publicación hizo que fuera prácticamente imposible pasar por alto desaciertos graves del gobierno.

Cierto es que ha habido diferencias entre los distintos gobiernos, Mientras que al conducido por José Mujica fue imposible aplaudirle algún acierto, al Dr. Vázquez, con quien también fuimos muy críticos, le reconocimos el mérito de la implantación del Plan Ceibal, hecho al que entonces calificamos de verdaderamente revolucionario con capacidad de incidir positivamente en el cambio educacional que necesitamos.

Dijimos entonces que no sabíamos cuál sería su resultado por cuanto éxito o fracaso dependerían de la gestión, pero de cualquier forma su sola implementación merecía el encendido reconocimiento.

Hoy, por segunda vez, volvemos a reconocer al gobierno, y en este caso especialmente al Dr. Vázquez, por su decidida actitud de llevar adelante su política anti-tabaco, enfrentando sin temor el poderío internacional de grupos de presión considerados intocables por el mundo entero.

El reciente fallo internacional condenando a la tabacalera Phillips Morris y asociados, sin precedentes, no solo le ha dado razón sino que se ha convertido en un icono para buena parte de la humanidad, aquella que quiere implementarlo y no siente la fuerza necesaria para hacerlo.

Nuestra felicitación no se centra en la obtención del fallo exitoso, ni en el consecuente y valioso prestigio logrado frente a la comunidad internacional.

Se funda en el hecho de haber defendido la dignidad republicana, materializada en este caso en la soberanía nacional, sin temor y por encima de las eventuales consecuencias impuestas por grupos que no suelen respetar a quienes no son poderosos.

El gobierno de la República ha actuado con honor y nobleza obliga reconocerlo.

Esperamos que este episodio exitoso, que sin duda revalida la figura del presidente, le permita incidir con mayor peso en la interna de su fuerza política, a la que le cuesta, por sus propias e insalvables diferencias ideológicas, transitar por caminos de coherencia y pragmatismo.

Los últimos episodios en materia de política internacional han marcado un cambio positivo que nos permite alentar la esperanza de que se logre superar la aberración de que lo político está por encima de lo jurídico.

Quisiéramos que esa lógica elemental se impusiera también en el plano educativo, entre otros, haciendo entender a los educadores que su contenido es patrimonio de la sociedad toda y no exclusivamente un feudo corporativo.

Quisiéramos que la seguridad pública, preciado bien al que todos tenemos derecho, transite por caminos de entendimiento interpartidario y no se mantenga como simple feudo sectorial.

Quisiéramos ver eficiencia en la gestión de la cosa pública, en especial en las empresas del Estado, que nos asegurare transparencia en la acción directriz y previsibilidad en sus resultados, evitando daños catastróficos como los de Pluna y Ancap.

Quisiéramos una acción sindical que actuará en la defensa legítima de los derechos de los trabajadores, racionalizando sus medios de lucha y evitando confundir la actividad directriz con espacios de poder político.

Cierto es que son muchas las cosas que pretendemos, Lo expuesto es solo un ejemplo, una muestra con cargo a completarse. Pero cierto también que todo ello y mucho más le es exigible a un gobierno que transita su tercer período habiendo tenido siempre las mayorías parlamentarias absolutas para permitirle concretar sus proyectos.

Si a ello agregamos que, por fortuna, durante prácticamente once años disfrutó de un “viento de cola” sin precedentes en las últimas décadas, no podemos menos que considerar fundada nuestra pretensión de mejores resultados.

A nadie se le escapa que nos adentramos en tiempos difíciles donde seguramente la acción de gobernar tendrá un mayor costo. Esto presupone un poder ejecutivo, dicho sin eufemismos, un presidente, dispuesto a enfrentar las coyunturas que se le presenten pensando solo en el bien de la nación, desechando toda especulación sobre costos y beneficios, tanto personales como sectoriales e incluso partidarios.

El Dr. Vázquez, tanto por experiencia como por edad, tiene las condiciones para hacerlo. Claro está que para ello, y entre otras cosas, deberá aceptar que el modelo propuesto está prácticamente agotado, que muchos de los postulados que fundamentaron su “plan de gobierno” son utópicos o impracticables, y que nunca será suficiente una unidad utilitaria asentada sobre principios ideológicos antagónicos, algunos de ellos ubicados en las antípodas del pensamiento.

Sinceramente le deseamos éxito. Por el país, porque nobleza obliga, y por qué no, porque recordamos que siempre se puede estar un poco peor.

One thought on “Nobleza obliga

  1. Todo muy bien , pero
    Porque coño no tenemos un canal de TV que difunda nuestras ideas? Y pasando deschavar los negociados turbios, las pasacion de
    Mercados públicos sin llamado a licitación. Enfin todo lo que hace que seamos una fuerza de proposición sin comedirá de coco ideológico, solo los hechos y
    Nada
    Más
    Que
    Los hechos. He dicho.

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