Anibal V. Abreu
Anibal V. Abreu

Cuando se habla de seguridad suele pensarse en la seguridad física, en la responsabilidad del Estado de asegurarnos el derecho a ser protegidos en el goce de la vida, honor, libertad y seguridad. Con respecto a estos derechos, la seguridad de una vida libre, un hogar seguro y sagrado, huelgan las palabras. Ya se ha hablado y escrito mucho, hoy ya no es un reclamo, sino un grito o un ruego de todos los ciudadanos por el derecho a la vida, que está hoy amenazado.

Pero existen otras seguridades que son igualmente importantes y no es bueno perderlas de vista.

Nuestro país ha atravesado momentos buenos y de los difíciles respecto a la república, no es una excepción, sabemos que generalmente los hombres en sociedad se unen ante los totalitarismos y las injusticias, eso está escrito en las historia de la humanidad.

Hay innumerables momentos de la historia en que los pueblos se han revelado, por las buenas o por las malas, las democracias siempre hacen funcionar sus mecanismos de seguridad, cuando las libertades son amenazadas. Pero los pueblos tienden a ser lentos en caer en la cuenta de que sus derechos están siendo amenazados.

Al principio surgen dudas respecto a la situación planteada, no es fácil entender que de a poco se va perdiendo libertad. O sencillamente no se percibe al comienzo la realidad que se está viviendo o en los casos de quien confió en los gobernantes, que se resisten a convencerse de que han sido traicionados intelectualmente. Pero hay algo esperanzador, tarde o temprano los pueblos dicen basta, y esto no quiere decir revuelta, simplemente basta. Solamente eso, exigir que se respeten sus derechos y no distraerse, fundamentalmente al votar.

Por eso no hay que perder de vista nunca que lo que está en juego son las seguridades y libertades. Hoy podemos observar ejemplos de amenaza a las seguridades o sea de derechos, que pueden pasar desapercibidos.

En este aspecto, venimos hablando hace mucho tiempo sobre el caso de la Institución FFAA, que últimamente, aunque tarde, ha estado en el tapete. Los retirados y pensionistas militares tienen un derecho adquirido .Se trata de una situación jurídica subjetiva de interés legítimo, lo que exige cumplir con el mandato constitucional de protección de la seguridad jurídica, según lo preceptúa el Articulo 7 de la Carta Constitucional.

Hoy se habla de agregar nuevo impuesto a los retirados militares (¡que se sumaría al IASS!), lo cual los privaría de gozar del ¨bien jurídico¨ del que es titular, en la medida que reduce arbitrariamente su ingreso económico, por lo que el Estado legislador ejerce su poder ilegítimamente y como resultado viola un derecho subjetivo. La seguridad jurídica amenazada.

Pero cuando los mandatos constitucionales al Estado respecto a nuestras seguridades son relegados en pos de intereses económicos o políticos en desmedro de lo jurídico, (“Lo político sobre lo jurídico”) ahí deberíamos despertar todos.

En efecto, este tipo de imposición no centra la preocupación en determinar cómo cumplir con el cometido esencial del Estado de defensa de la soberanía (Art. 168, inciso 1ero. De la Constitución), sino en recaudar con el impuesto y en otro orden “achicar la pirámide” o sea el número de efectivos para reducir gastos (que deberían ser inversiones), sin reparar en este esencial mandato que debería obligar a una serena evaluación sobre las  Fuerzas Armadas que requiere nuestro país y recién después dependiendo de las tareas que se les asigne, definir su tamaño.

Desde el punto de vista de las seguridades, se sienta un peligroso precedente. Es fácil imaginar que esta medida de imponer una doble imposición a los militares, podría eventualmente trasladarse a otros colectivos sociales, en virtud de que con el afán de generar ¨nuevos impuestos¨ no se está teniendo en cuenta las diferencias y particularidades de cada actividad.

No hay tratamiento diferente para quienes desde el punto de vista de su status jurídico son diferentes, y lesiona el principio de igualdad según lo establecido por el Articulo 8 de la Constitución de la República. Por tal razón, lo que hoy debe preocupar a todos, no es solamente que se aplique un nuevo impuesto con las características antes referidas, sino que lo más grave y peligroso para los gobernados es el precedente que constituiría de resultar aprobada la decisión proyectada. La seguridad jurídica en peligro.

Los integrantes de las FFAA, han planteado su inquietud por los conductos correspondientes y dejados en evidencia graves confusiones conceptuales de los cambios propuestos. Los comentarios al respecto de los legisladores oficialistas fue que los “militares presionan”, desconociendo la legitimidad de un derecho del trabajador de exigir justicia. La libertad de expresarse afectada.

Se puede seguir mencionando ejemplos de amenazas de pérdidas de seguridades, ante una apatía de la sociedad uruguaya frente a hechos graves que pueden sacudir los cimientos de nuestro sistema democrático republicano.

Por ejemplo la seguridad de un gobernante  probo en el cuidado del gasto público, que rinda cuentas reales de los retornos, gastos o inversiones de los recursos públicos.

Podemos citar, avales a sola firma por millones de dólares, los gastos en las tarjetas corporativas de las autoridades, los servicios tercerizados contratados a “amigos” pagando precios desorbitantes, propagandas de ANCAP para los compañeros.

El peligro no está solamente en el hecho, sino en que cuando salen a luz estos casos la respuesta del gobernante no es de preocupación por abuso de funciones ni siquiera la promesa de profundizar en el tema. No, su cometario es: “estamos en campaña”, atribuyendo intenciones demoniacas a la oposición.

El legislador, que debe conocer sus limitaciones en atención a todos los uruguayos y no solo atendiendo a los intereses de los que se asocian a su ideología, lejos de apelar al instrumento de la ley para encarar este problema, por el contrario intenta mediante mayorías derogar el delito de “abuso de funciones” para cubrir a responsables de graves hechos en la gestión pública.

Están en juego las seguridades de los gobernados, la seguridad institucional y fundamentalmente la seguridad legislativa, o sea la responsabilidad del legislador respetando sus limitaciones frente a la sociedad.

Pero cuando la seguridad económica, concebida como el derecho y la libertad de optar por un medio de vida, está amenazada porque la propia mano de obra y capacitación están en crisis, estamos también en peligro. Una educación con continuos problemas y sindicatos reclamando presupuesto, a pesar de que hubo recursos, pero aún esperamos el serio “proyecto educativo” que forme oficios, profesionales y trabajadores productivos. Se está afectando la seguridad laboral y económica.

Hay más seguridades, que asociadas a estas  pérdidas de libertades nos hacen mirar con preocupación el futuro.

Es curioso que en un gobierno auto denominado como progresista, la prioridad en las reformas de todas las cajas (menos en el BPS) está marcada más por corregir déficits que por asegurar una vejez digna. Un ejemplo de pobre gestión en lo referente a jubilaciones dignas es la Caja de Profesionales, una estructura de costos elevada que exige al menos un análisis y consideración para una optimización de recursos (elevada remuneración de niveles de Dirección, gerencial y funcionarios); extracontablemente existencia de deudores y morosos en cifras escandalosas no investigadas y sin embargo la jubilación ha sido afectada a la baja.

Podemos seguir nombrando. La seguridad de la palabra empeñada, la convivencia democrática, el libre examen de las cosas, el respeto por quién piensa diferente.  Debemos estar alerta, está en juego la Republica, no podemos creer que estemos ajenos al problema.

Respecto a seguridades y libertades, nunca más vigente el conocido texto de Friedrich Niemöller: “Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista. Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío. Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista. Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante.

Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada”.

One thought on “La seguridad es segura solo con libertad

  1. A quedado muy claro que la pretendida imagen “inmaculada” de los gobernantes ha quedado arruinada, manchada y con una reputación pésima, pues ha quedado también demostrado que son seres humanos tan corruptos y tan buenos como cualquier otro integrante de otra corriente ideológica y política.- Pero si de seguridad hablamos, me preocupa como ha estado omiso y ha promovido en muchos casos una perdida en las libertades del pensamiento diferente, la libertad de conciencia, el lavado de cerebro de gente joven y la politización ideológica en ámbitos que deberían permanecer seguros a cualquier pretensión de conquista de votos.-Me preocupa el accionar y la presión radical en las decisiones de Estado, el accionar de “colectivos” que promueven ignorar la norma escrita, la amenaza constante manifestada en paros y huelgas y por sobre todo frente a ello me preocupa mas la voz de justificación de algún actor político que defendiendo su cargo o su banca se presta para manifestar cualquier incoherencia en defensa de hechos que deberían preocuparnos mucho a todos porque amenazan la seguridad de toda la sociedad.

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