Ruben Castelli
Ruben Castelli

Algunos dicen que a Mujica se le saltó la térmica, otros que es una reacción típica de la edad y para nosotros la postura de quien siempre fue, un tipo que se alzó en armas y atentó contra las instituciones democráticas y no luchó contra la dictadura, es más contribuyó a su establecimiento en el país, y que un día tuvo la suerte de llegar a ser Presidente de la República.

Lo que dijo semanas atrás, de que trancaría el Parlamento, si su buque insignia, es decir la venta legal de cannabis, se frenaba, por las directivas de la banca privada de cerrar cuentas a aquellas farmacias que vendan el producto, movilizó al gobierno.

Furioso con quienes él encomendó esta labor, cuando, llegó a esa suerte de ser Presidente, y fueron sus colaboradores, no tuvieron en cuenta este pequeño gran problema.

Esta situación, no hizo otra que reafirmar las desprolijidades del Frente Amplio, improvisando, como siempre, desde que llegaron a los círculos de poder, haciendo que la administración de gobierno, se asemeje a un boliche de arrabal, por su accionar.

Este estado pasajero de situación nerviosa de Mujica, no hace otra cosa que reafirmar, lo que siempre trató de ocultar, una vez liberado, y restaurado el orden constitucional de la República, su afán dominador y de filosofía canera, encantando a muchos uruguayos, que más de uno debe estar arrepentido por haberle confiado tanta responsabilidad.

 

El gobierno de Vázquez, una vez más debe actuar como bombero y salir a combatir el fuego que por errores de su antecesor debe inexorablemente salir a buscar soluciones, pues si en los próximos días, si  esto no se soluciona, caerán sobre el Estado uruguayo, sendos juicios, que sabemos cómo terminarán, todos pagando, en este caso un nuevo capricho del Pepe.

Filosofando para la barra, Mujica señalaba, “La ley de marihuana es un producto del Parlamento y hay que respetar al Parlamento”, dijo, y recalco que las instituciones financieras “están en la vereda de enfrente” a la democracia.

Si hay algo que poco le importa al Mujica de siempre, es respetar códigos y mecanismos legales.

Como topadora se mueve, amenaza a sabiendas que su sector es el más numeroso en el Parlamento y que si quiere complicarle las cosas al gobierno, a su gobierno, es frenando proyectos que son importantes para el país, pero poco le importa y lo que es peor, causando alarma pública con su chamuyo canero.

Ya lo demostró en una época a la que los uruguayos no queremos volver, pero que de tanto en cuando, este personaje de la política y rey del sainete y entremés se lo propone.

No parece en lo inmediato haber soluciones, ahora dicen, que las herboristerías se encargarían de la venta del cannabis recreativo, pero, van a tener el mismo problema que las farmacias. O sea el Estado uruguayo está en serios problemas, con casi 13,000 registrados para el consumo legal, más quienes se encargan de la tarea de procesar el alucinógeno, no crean que será fácil.

Mujica, dejó un sendero muy complicado de transitar, y Vázquez deberá sortear esta situación, que por ahora tiene a la vista un solo resultado, que la maruja del Pepe, puede trancarse en su comercialización legal.

Por el bien del país y sus habitantes roguemos que Mujica pueda controlar ese estado pasajero de situación nerviosa. No lo merecemos como país que estas cosas sigan sucediendo.

Todo poder cae a impulsos del mal que ha hecho. Cada falta que ha cometido se convierte, tarde o temprano, en un ariete que contribuye a derribarlo, decía Concepción Arenal.

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