Michael Castleton
Michael Castleton

Yo no sé exactamente, si ya hace un lustro, fuera el Ing. Preve o yo quien acuñara la frase “el agujero negro de Alur”.

Lo cierto es que tanto el brillante Julio Preve como el que escribe manejamos ese concepto hace ya unos cuantos años simultáneamente que, por desgracia, se ha convertido en realidad como en tantas columnas vaticináramos.

Honestamente el que escribe al menos, nunca previó el grado de negritud que también existiera en forma simultánea en ANCAP durante el reino de Sendic y compañía.

La verdad que, hablando en forma elegante, tanta manifiesta incapacidad, por decirlo de alguna manera, asombra.

El que escribe ocupó durante un lapso muy corto la vice-presidencia de Ancap hace ya más de dos décadas, lo cual siempre me ha mantenido interesado en las cosas de esa empresa y en el negocio del petróleo en su conjunto.

Lo que ha pasado da pena.

Las ridículas defensas del Sr. Sendic Rodríguez de su tragicómica gestión al frente de la petrolera estatal y su grupo de subsidiarias, especialmente Alur dan vergüenza ajena.

Sin embargo a juicio del autor no son estos solamente los asuntos que preocupan, que de alguna manera asustan y por cierto que dan vergüenza.

En efecto, hay todo un tufillo de corruptela y falta de probidad que sobrevuela o subyace la gestión del Frente Amplio en el gobierno.

Quién se puede olvidar de los casinos que daban “pérdida” ¿Quién se puede olvidar del hombre de la izquierda tan comprador de aviones? Quién se puede olvidar de las relaciones de un conocido armador argentino con el Frente Amplio y sus negocios de transporte de votantes desde la vecina orilla.

Todo esto siendo previo al relajo actual.

Hoy vemos que la principal empresa del país ha sido manejada como una especie de feudo, a la voluntad errática de una persona y sus acólitos para quienes los controles del estado no existían y para quienes en el mejor de los casos los dineros de todos los orientales se manejaran con la más absoluta discrecionalidad, sin orden ni control alguno.

Sin poder afirmar nada, también es extraño hoy el manejo de todo el tema bancarización que sufrimos los uruguayos, y, más extraño es el tema del hardware que se usa para esos fines. Sin duda algo que se deberá aclarar más antes que después. Lo que no necesita aclararse son los montos enormes de dinero que se manejan en este tema. Habrá que ver quién o quiénes son los privilegiados y dentro de cuales estructuras legales lo son.

Más debe extrañar a todos los eventuales lectores la falta de claridad de los negocios realizados durante el gobierno de Mujica Cordano con Venezuela. Parecería que el contexto Chavista – populista que permeaba y permea nuestras relaciones con ese país caribeño daba lugar a cualquier cosa. Es así que vendiéramos libros por decenas de millones de dólares al estado Chavista cuando el costo de los mismos en nuestro país no superaba el millón de dólares, o el curioso de caso de una empresa fabricante de botellas de vidrio muy afín al MPP que exportara a Venezuela su producción en formas por demás curiosas. Ni hablar de las casas prefabricadas y seguramente muchas otros ejemplos que se me escapan pero que sin duda el lector se acordará.

De todo el “fárrago”‘ de cosas que llaman la atención con respecto a los gobiernos del Frente Amplio el que más curiosidad despierta por lo menos al autor de este escrito fue la cuestión del petróleo ecuatoriano.

Primeramente por los montos involucrados, después por la absurda operativa comercial que significaba ese negocio y tercero cuando no se cumpliera por parte de Ancap presidido por el Sr. Sendic Rodríguez lo poco que dejara el negocio para la petrolera estatal.

Los números “prima facie” son al menos interesantes. Todo se inicia en 2010 cuando el Ec. Correa presidente de Ecuador ante la imposibilidad de refinar su propio petróleo hace un convenio con Ancap de crudo por derivados realizando el proceso en nuestra mini – refinería de La Teja.

El primer año, 2010, Ecuador enviaría 360.000 barriles por mes. O sea, a valores actuales, petróleo por valor de U$S 16.000.000 mensuales o con números gruesos U$S 200.000.000 anuales. En 2011 se renovó el contrato llevando el volumen de hidrocarburos a entregar a 16.000.000 de barriles en el año. O sea por un valor de aproximadamente 720.000.000 de dólares americanos. Cifra por demás interesante.

Para no aburrir, el tema es que Ancap hizo un negocio con una compañía Holandesa de dudosa reputación  y terminó no solamente entregándole el petróleo Ecuatoriano a esta empresa para su colocación sino que haciéndolo en contra de los deseos expresos del Ec. Correa, presidente de Ecuador.

O sea que el petróleo ecuatoriano no solamente nunca llegó a Ancap sino que se negoció por la empresa comercial Holandesa en el mercado spot en contra de todo lo hablado entre las partes. Lo más curioso es que según la información suministrada por “nuestra” empresa petrolera toda la operativa significó nada más que U$S 6.000.000 para las arcas de Ancap. En un negocio total de cerca de los siete mil millones de dólares, según la información disponible, no parece muy buena utilidad; algo como el 0.001% del negocio. Poca plata, muy poca plata en relación a los montos manejados.

El hecho es que este es nada más que un ejemplo de todas las cosas “raras” que han sucedido en estos años. ¿Habrán más? No sabemos aún, pero estas cosas tienen la característica de siempre, salir a la superficie del estanque de los asuntos del estado y muchas veces despedir malos olores que no se disipan así no más.Este es uno de los grandes problemas de estos gobiernos frentistas. Despiden un tufillo de irregularidades no aclaradas que no se disipa , que persiste en el tiempo y en las narinas de todos los orientales pensantes.

Algo huele mal en nuestro querido Uruguay. Como le dijera Marcellus a Hamlet en la obra homónima del gran Shakespeare, “algo huele a podrido en el reino de Dinamarca”.

Hoy algo huele mal en la Banda Oriental. Vivimos tiempos de fragancias Rioplatenses y no huelen bien.

Es una pena. Nuestro país nunca fue así. O, al menos no lo fue desde tiempos decimonónicos.

Por cierto no es el país que ni los Blancos ni ningún buen oriental del pelo político que sea quiere dejar para sus hijos.

One thought on “¿Fragancias nórdicas?

  1. Con casi 75 años de edad, lamentablemente y con mucho pesar no reconozco en esto a mi país, el que me enseñaron y aprendí a querer y defender

Deja un comentario

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong> 

required