Francisco Faig
Francisco Faig

Hay encuestas que se acumulan y van dando mayor simpatía a los blancos que al Frente Amplio. Falta mucho y no se pueden proyectar semejantes resultados a las elecciones de 2019. Sin embargo, parece que se van consolidando otras evoluciones que esas sí, seguro, van a potenciar los resultados electorales del Partido Nacional en la primera vuelta de octubre.

Me refiero a la cada vez más aceptada idea de que proliferarán listas al senado acompañando la fórmula presidencial única del partido. Como es sabido desde la reforma de 1997 se acortó la cantidad de listas al senado y sobre todo la cantidad de candidatos-listas a diputados en los departamentos del Interior.

Una fórmula no escrita pero aceptada por lo general decía que las elecciones internas servían para ordenar los candidatos a diputados que figurarían en una única lista al senado. Para no aburrir con detalles, en realidad era una consecuencia clave del cambio electoral de no permitir más la acumulación por sublema a nivel de diputados. Eso llevó a que se limitaran las opciones a diputados y donde en departamentos que hasta 1994 podía haber 6 o 10 listas con candidatos a diputados, a partir de 1999 hubo 2 o 3 solamente. En general, solo se postulaba una lista a diputado por cada lista al senado que hubiere.

Las listas al senado a su vez se organizaron también con los resultados de las internas entre 1999 y 2014. Esto quiere decir que el gran esfuerzo electoral de la dirigencia era para la interna porque allí se definía el principio general de votos de quién iba dónde. Sin votos en la interna, no había buen lugar en el senado; sin un buen lugar en el senado, no se salía electo, y el costo general de sacar una lista propia era exorbitante porque esa lista se enfrentaba, en esa eventualidad, a los grandes aparatos de los dos grandes sectores.

Por supuesto que esta descripción es generalista y que seguramente tal o cual pueda ver algunas excepciones. Pero también cualquiera que esté en política electoral o haya sido o sea candidato sabe que de forma general era así como lo estoy describiendo.

Lo cierto es que hubo una reducción general de la cantidad de listas al senado y de la cantidad de listas a diputados en todo el país si se compara 1994 con las posteriores elecciones que aplicaron su particular interpretación del sistema de 1997. Sobre todo, fueron menos listas las que compitieron en octubre, cada vez, que las listas previas que compitieron en las elecciones internas en cada ciclo electoral. Fue así en 1999, 2004, 2009 y 2014. El Partido Nacional por tanto, por cumplir sus normas internas no escritas pero aceptadas de organización en función de resultados electorales en las elecciones internas, limitó su oferta electoral para octubre en todo el país.

Eso parece que va a cambiar radicalmente. Y se trata de una noticia revolucionaria.

Si efectivamente se perfila un Partido Nacional con 6 o 7 listas al senado para octubre, eso implicará que al menos cada una de ellas lleve su propio candidato a diputado. En circunscripciones del Interior en general, excluyendo así a Montevideo que tiene una lógica distinta, eso implicará que habrá más opciones de candidatos a diputado para elegir, que son los líderes locales que arrastran y trabajan electoralmente en sus departamentos.

Un partido con muchas opciones es un partido que seduce más al potencial electorado. Al que no le guste tal optará por cual, pero siempre bajo el paraguas del lema partidario.

Es lo que ocurre, desde hace muchas elecciones, con el Frente Amplio que no limita su cantidad de diputados para octubre y ofrece así varias y distintas posibilidades de satisfacción al ciudadano con listas a diputados y a senadores muy numerosas. Vota al diputado del Partido Demócrata Cristiano o al del Partido Comunista o al de 10 sectores más por ejemplo, pero termina votando al Frente Amplio porque hay 12 opciones distintas dentro del gran paraguas común. No es que compitieron en la interna y luego uno (perdedor de la interna) tuvo que relegarse tras el otro (ganador) en la interna acompañándolo desde la suplencia a diputado por ejemplo. Sino que compitieron (un poco) en la interna y compiten (mucho más) en la nacional.

Por supuesto que todo este cambio de reglas de juego también implica para el Partido Nacional que ya no será electo el quinto o sexto senador de una lista grande. Los senadores también tendrán que salir a buscar sus apoyos en octubre con mayor protagonismo. Como mucho, los 2 o 3 primeros nombres podrán salir electos de listas grandes; pero en general, será el primero solamente que sea electo.

El cálculo es simple: si hay 8 listas al senado hechas de referentes nacionales importantes, por ejemplo, y terminan siendo electos 13 senadores, los votos tenderán seguramente a disgregarse en opciones diferentes y va a ser difícil que una lista, ella sola, acumule 6 senadores electos. Ello implica a su vez, es bien sabido, un mayor esfuerzo económico y personal para poder hacer visible tal o cual lista al senado que compite con otras similares dentro del mismo lema.

Se trata de un cambio importante de reglas de juego que hará que el Partido Nacional abra el abanico de ofertas electorales. Muchos candidatos al senado dirigiendo sus propias listas; muchos candidatos a diputados compitiendo y por tanto trillando más y mejor sus departamentos. Todo eso potencia al conjunto.

Sin embargo, para que esas reglas de juego que benefician al conjunto puedan aplicarse, hay que quitar peso a la instancia interna. Si la interna no decidirá ya más quién va cómo ordenado en grandes listas al senado con su traducción de lista a diputado, y solo definirá convencionales y qué candidato presidencial se elige, entonces es claro que perderá mucho interés (lo que implicará también gastar menos plata en esa campaña porque el objetivo no será ya tan importante en sí para el candidato local, que ya no se juega mucha cosa porque será candidato de todas maneras a diputado en octubre).

Con estas reglas de juego nuevas seguramente se vote menos en la interna que en anteriores instancias. Pero seguramente también, se potencie enormemente al Partido Nacional para octubre de 2019: algo fundamental si se quiere llegar con chances ciertas al balotaje. Hoy, importa mucho más asegurar que estas reglas se apliquen en 2019, que saber cómo va tal o cual encuesta.

One thought on “Estructuras partidarias para ganar

  1. Para mí es preferible, por dar más imagen de seriedad y coherencia, que se presenten pocas listas partidarias a las elecciones nacionales. La opción contraria se puede ver como que son un montón de rejuntados que quieren marcar su perfil propio. Para disminuir costos, las elecciones internas que sean a padrón cerrado, con afiliación previa y control de la Corte Electoral; así se logra disminuir costos de una campaña que, de lo contrario, es tan intensa como las nacionales. Pero eso sí: asumido el nuevo gobierno, todas las agrupaciones abiertas de nuevo; a mantener el contacto con la masa partidaria. No más eso de recluirse en los despachos parlamentarios y volver a salir un año antes de las internas, como se hace ahora.

Deja un comentario

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong> 

required