Dr. Jorge T. Bartesaghi
Dr. Jorge T. Bartesaghi

“Parecería que hemos olvidado que Brasil es nuestro principal socio comercial. Y olvidado también que hace pocos meses tuvimos que disculparnos públicamente por inoportunas declaraciones de nuestra Cancillería”

Generalmente las acciones y actitudes adoptadas por los grupos políticos, sindicales o sociales tienen objetivos claros, previsibles y fundamentalmente comprensibles. No se necesita demasiada sagacidad ni perspicacia para entender sus causas, motivos, ni tampoco la finalidad que pretenden.

Claro que no hay regla sin excepción y en este caso lo confirma la imprevisible invitación realizada por el Pit-Cnt a la depuesta presidenta de la República Federativa del Brasil Sra. Dilma Rousseff, en cuanto no alcanzamos a advertir su necesidad, utilidad o conveniencia tanto para la central sindical, la fuerza política de izquierda, y, menos aún, para el mismísimo Gobierno de la República.

Nadie puede desconocer que la imagen de la ex-presidenta ha quedado claramente erosionada, por la destitución de que fuere objeto como consecuencia de las muy graves imputaciones de corrupción que se le realizaren. Tampoco puede ponerse en tela de juicio la juridicidad del procedimiento de “impeachment” aplicado, en cuanto el mismo está establecido a texto expreso por la Constitución brasileña.

Sin pretender profundizar en las responsabilidades incurridas por la expresidenta, no existen dudas que su figura está salpicada por acusaciones graves que, “prima facie y sin perjuicio”, han merecido la condena del sistema político, que ha aplicado la sanción de mayor gravedad en un régimen democrático-republicano: cesarla en el ejercicio de la primera magistratura del país.

¿Por qué entonces esta invitación innecesaria, extemporánea e inoportuna, que tendrá, sin dudas, consecuencias desfavorables para el país?

¿En qué beneficia su presencia al Pit-Cnt, que como sabemos está inmerso en un proceso de reivindicaciones salariales, intentando a través de múltiples movilizaciones que el Poder Ejecutivo modifique las pautas dispuestas para los Consejos de Salarios?

¿Le agrega algo la presencia de Dilma Rouseff, le da más fuerza o jerarquiza más sus reclamos? Entendemos que no.

Como también entendemos que no beneficia en nada a la Intendencia de Montevideo que le haya declarado “huésped ilustre” y recibido las llaves de la ciudad de manos del Intendente Daniel Martínez. Desconocemos la reglamentación o el protocolo acostumbrado para una resolución municipal de estas características, pero descontamos que no corresponde aplicarla para una persona gravemente sancionada por los órganos constitucionales de su país. La oportunidad en que se hace es tan solo una provocación sin sentido al Gobierno de Brasil, que en nada beneficia a la Intendencia y que puede causarnos mucho daño.

Pero lo que es más grave, y lo que nos resulta verdaderamente inconcebible, es el “embretamiento” en que se ha colocado al Poder Ejecutivo, especialmente al Presidente de la República, quien se ha sentido obligado a recibirla, aún informalmente y en forma tardía, sabiendo que le generaría un rechazo unánime de la oposición y. lo que es mucho más grave, el enojo o resentimiento de Brasil que no puede interpretarlo de otra forma que como un agravio a su gobierno. Esta actitud del Dr. Vázquez, que no compartimos, traerá inevitablemente consecuencias negativas, quizás nefastas para el país.

Parecería que hemos olvidado que Brasil es nuestro principal socio comercial. Y olvidado también que hace pocos meses tuvimos que disculparnos públicamente por inoportunas declaraciones de nuestra Cancillería.

¿Olvidamos acaso que en este momento Uruguay necesita imperiosamente la complacencia y el apoyo de Brasil para aspirar a generar Tratados de Libre Comercio con China y otros países o grupos de relevancia económica?

Como creemos que ninguno de estos “olvidos” es posible, nos vemos obligados a analizar de otra forma las razones, motivos o intereses en juego, para justificar o entender al menos una visita a todas luces inoportuna e inconveniente.

Obviamente a las movilizaciones programadas por el Pit – Cnt nada le agrega la presencia de Dilma Rousseff. Solo un poco más de colorido que no cambia su poder de convocatoria ni la fuerza de sus reclamaciones.

Tampoco a la Intendencia de Montevideo beneficia agregar su controvertido nombre a la lista de “personaje ilustres” recibidos.

Pero nada de ello sería importante si no hubiere involucrado al Poder Ejecutivo, al propio Presidente, o sea al país todo, con eventuales consecuencias de extrema gravedad.

Entonces ¿cuál es la razón de tan desafortunada invitación?

Sin temor a caer en suspicacias no podemos menos que concluir que las diferencias internas entre los grupos que integran el Frente Amplio, en algún caso sus posturas ideológicas ubicadas en las antípodas el pensamiento, sus enfrentamientos y sus luchas intestinas por el poder, por separado o en conjunto, son causantes intencionales del hecho de marras, tan riesgoso para los intereses del país.

Descartamos absolutamente toda casualidad en su producción, e igualmente, cualquier ingenuidad en la previsión de sus resultados.

Hay una parte del Frente Amplio que ha buscado este “embretamiento incomprensible” sin medir los costos eventuales que deberá enfrentar el país, que seguro serán de extrema gravedad.

Es que el Frente Amplio se ha agotado en su propuesta. Así lo demuestran su pésima gestión, los desastres económicos en los que ha sumido al país (entre otros Pluna, Ancap, Alur, Regasificadora), sus fracasos en materia de educación y seguridad, su falta de autocrítica, el mal uso de sus mayorías para impedir la investigación de probables ilícitos, la justificación de actos antidemocráticos cometidos por quienes siente afinidad ideológica, etc., etc.

Estos fracasos hacen aflorar viejos antagonismos los que en definitiva conllevan el “cobro de cuentas”. Y el caso Dilma es un ejemplo.

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