Edmundo Roselli
Edmundo Roselli

Uruguay está pasando una fuerte tormenta política que golpea en la cabeza del gobierno aunque el presidente de la República, Dr. Tabaré Vázquez, quiere hacernos creer que en realidad no ha sido así, como si la renuncia del vicepresidente Raúl Sendic fuera un acontecimiento normal en la vida democrática del país.

Durante todo este proceso nos hemos llamado a un prudente silencio y siempre hemos sido muy cuidadosos en nuestras consideraciones sobre el “caso Sendic” porque hay situaciones en que, por el bien del país, estamos obligados a la prudencia.

No es nuestro estilo hacer leña con el árbol caído, menos si se trata de la Vicepresidencia de la República, un eslabón fundamental de la institucionalidad del país que une el trabajo del Poder Ejecutivo con el Poder Legislativo.

Sin embargo y a la luz de todo lo que ha sucedido en las últimas horas es necesario realizar algunas reflexiones, fundamentalmente sobre las expresiones del presidente Vázquez y la forma en que ha valorado la salida del vicepresidente.

El lunes 11 el presidente dijo sentirse “plenamente orgulloso de la institucionalidad democrática, la separación de poderes y el respeto a la Constitución y la ley”. Agregó que no se afectó “el normal funcionamiento del gobierno nacional que seguirá actuando con total normalidad”.

Hasta aquí el Dr. Vázquez se mantuvo dentro de lo que los ciudadanos esperamos del presidente: que de un mensaje de tranquilidad y nos asegure que el país seguirá funcionando adecuadamente.

Pero lo que dijo después es preocupante. El mandatario señaló que “Sendic ha cumplido a cabalidad, con seriedad y responsabilidad la función que le dio el pueblo uruguayo al elegirlo como vicepresidente” y agregó que “trabajó con honestidad, capacidad, compromiso hacia la gente y con el programa de gobierno” del Frente Amplio.

Es en este punto donde quiero detenerme porque el discurso del mandatario cambia el eje y parece abandonar su condición de presidente de todos para asumir su posición de frenteamplista que habla no a toda la nación sino únicamente a los militantes de su partido.

Además está claro que los conceptos que da sobre Sendic no se condicen con la realidad, tampoco con los mensajes que el propio Vázquez dio en las últimas semanas sobre la situación del vicepresidente.

Es evidente que si los conceptos vertidos fueran reales la situación de Sendic no sería lo trágica que es y el Frente Amplio se habría evitado ingresar en un terreno de muchos enfrentamientos internos con choques y acusaciones: el propio Sendic se refirió a “maniobras y deslealtades” en su discurso ante el Plenario del Frente Amplio.

Está claro que Sendic no renunció por ser serio, responsable ni honesto. El país lo sabe y Vázquez lo sabe aunque diga lo contrario.

El presidente de todos no puede negar la realidad para dar un mensaje que claramente no estaba dirigido al conjunto de los orientales pero sí a los militantes del Frente Amplio. Eso es muy grave.

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