“Se va la cascara, el cerno queda”. Gral. Aparicio Saravia.

Jorge Basur
Jorge Basur

En estos días, a raíz de algunas manifestaciones públicas de un trasnochado, fracasado, irresponsable e inconsciente cachafaz de turno, se ha querido poner en el tapete, el tratar de encontrar o dudar de la existencia del Wilsonismo dentro del Partido Nacional.

Hablar y referirse a la palabra wilsonismo tiene  gran significado para todos nosotros que nacimos a la vida política bajo esa consigna.  Quienes a los 11 años nos cautivamos con  el discurso sin entenderlo aún, de una de las figuras más brillantes de la política uruguaya y con la cual nos sentimos orgullosos de que sea la referencia de nuestro accionar político y ciudadano, no nos parece oportuno hoy dia buscar una excusa  justificando alejarse del partido negando la existencia del mismo, máxime cuando es dudosa su propia pertenencia al mismo.

El wilsonismo hoy es una manera, una conducta de como accionar en política. Wilsonismo es lo que nos  dejo Wilson Ferreira Aldunate como legado para una generación como la mía, la última que lo vio muy poco con vida, pero que lo supo incorporar plenamente.

Éramos niños cuando esa sonrisa única nos cautivó al finalizar el acto de la caravana de la victoria en la plaza Artigas de Salto en noviembre de 1971, de ahí en adelante y viniendo desde los orígenes de una familia colorada y batllista fuimos formándonos como blancos y por supuesto wilsonistas.

Tuvimos el honor de conocerlo muy pocas veces  en persona, la primera vez a su llegada a la explanada municipal previo a su memorable discurso, luego en un homenaje que organizaramos por el Centro Estudiantes de Derecho en el Paraninfo de la Universidad en homenaje al Toba y Zelmar y luego en su visita y discurso a la Juventud de Por la Patria en el Campamento de Kiyú. Y orgullosos en un mar de lágrimas lo acompañamos a su última morada en el Buceo. Igualmente sirvió para formarnos políticamente y actuar en nuestra vida de acuerdo a sus enseñanzas, así lo hicimos cada vez que el Partido tuvo el honor de conferirnos cargos de gobierno y responsabilidad representativa y hoy desde esta tribuna que se fundó en la dictadura por pedido de Wilson.

El Wilsonismo post Wilson Ferreira Aldunate vive y seguirá vigente dentro de todos los blancos que lo llevamos incorporado, no se necesita de sector partidario para  adueñarse del wilsonismo porque está en todos los que lo sentimos.

Wilson trascendió las fronteras del Partido Nacional y tiene el respeto de toda la clase política uruguaya.

Decir que hoy el wilsonismo no existe es una gran falacia que se tira como cortina de humo por el resentimiento de no tener el apoyo para un cargo. Nos preguntamos y desde cuando se tiene pertenencia al Partido para decir que hoy nos vamos del mismo, si su actuar último ha sido tirarle piedras o hacerle zancadillas para denostarlo desde la prensa rival como sucedió en la última campaña electoral utilizando recursos bajísimos haciendo buena letra con el gobierno de turno y así conseguir un cargo. No, eso no es ser wilsonista por más que se tenga sangre y mucho menos del Partido Nacional. Desde hace tiempo que el proceder  de quien hoy duda de la existencia del wilsonismo es a contrapelo de todo. Su vida ha sido a contrapelo y un bochorno para todos los que si somos wilsonistas y estamos orgullosos en el Partido de nuestros amores, el Partido Nacional.

Nunca tuvo votos propios de la ciudadanía ya que fue Senador en una lista W hecha por Wilson y luego por resto electo Diputado por Montevideo. No está muy lejos todavía en nuestra memoria el bochorno para el país que fue su gestión como embajador  uruguayo en la República Argentina. Y sin pena ni gloria pero cobrando su sueldo paso por la Comisión de Derechos Humanos, en la cual no se le renovó el crédito y sale hoy a enchastrar la cancha.

Se lo denosta desde su propia familia ya que su hermano Gonzalo publica una nota en la red social Facebook donde dice:

Hay sumas que restan, reza un manido y obvio axioma político.

Como en física, vale la ley de la acción y reacción. Entonces hay restas que suman.

Un partido político como el Nacional cuando se desprende de tumores, quistes y partes necrosadas se revitaliza y progresa. Porque como dijo Aparicio Saravia al saber de la deserción de un jefe traidor, celoso, envidioso y fatuo:

“ES LA CÁSCARA QUE SE VA, EL CERNO QUEDA”.

Después de esto poco más queda para decir… solamente que el wilsonismo vive dentro de todos los que verdaderamente sentimos a WILSON y somos asquerosamente blancos.

Y como decía WILSON Viva el Partido Nacional que es la manera de decir Viva la Patria!!!

3 thoughts on “Dónde está el Wilsonismo

  1. Los wilsonistas nunca podremos olvidar que, cuando Wilson estaba vivo y en actividad, desde el Frente Amplio se lo combatió ferozmente, no sólo con argumentos ideológicos, sino con actitudes desleales y dichos rastreros. No quiero explayarme con ejemplos sobre estas afirmaciones; quienes vivimos aquella época los tenemos en cantidad. En fin; el wilsonismo lo defenderemos los blancos con propuestas que guarden las orientaciones y principios de su gesta pero que se adapten a la época actual.

  2. No olvidemos el “PACTO DEL CLUB NAVAL” donde el partido colorado y el frente pactaron con los militares para que Wilson no fuera candidato.
    Para ser Wilsonista no es necesario, llevar su apellido, el ser Wilsonista se lleva en la sangre, se es combativo​ sin importar las circunstancias, NO SE SALE DEL PARTIDO, por que un compañero no lo saludo, si hay algo que no está bien, se pelea desde adentro, para cambiarlo, NO SE ABANDONA.
    Que fácil es irse y despotricar, ACTITUD DIGNA DE LOS TRAIDORES

  3. Hay,,,,los hijos….
    El de Zelmar…el de Raul…el de Maneco…Hierro Gambardela…de Miranda…de Rodney…
    Que problema.
    Porte de apellido sin responsabilidad.
    Wilson no podía estar vacunado.

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