Michael Castleton
Michael Castleton

Ojalá me equivoque pero cada vez se ve más difícil la instalación de una nueva planta de UPM en nuestro país.

La renuncia del Dr. Andrés masoller uno de los más capaces integrantes del gobierno actual y del equipo económico no puede ser más que un grito, no una simple llamada, un grito de aviso en este sentido.

Es una paradoja de este gobierno que es incapaz de crear la condiciones para que puedan prosperar las pequeñas y medianas empresas, esas donde sus dueños están en la trinchera todos los días, pretenda cimentar sus proyecciones económicas en el anca de un mega proyecto industrial como lo es una nueva planta de UPM.

Las PYMES son la esencia, la base de cualquier economía sana. O, por ventura algún lector piensa que Apple o Microsoft nacieron siendo las megaempresas que son hoy. No, nacieron de la lucha, la inteligencia y el coraje de individuos que estaban dispuestos a arriesgar y trabajar mucho. Acá en nuestro país hay muchos así pero nada pueden hacer si el peso del estado y sus absurdas estructuras de gasto los ahogan aún antes de empezar.

Es a su vez preocupante que el gobierno actual en lugar de diversificar el riesgo pretenda de alguna manera poner los huevos en una sola canasta atando su éxito económico a una sola empresa. Difícilmente UPM se vaya a fundir pero a su vez es lógico asumir que transmita los avatares del mercado que atiende a sus resultados económicos a las cuales nuestro país estará atado por el futuro previsible, siempre y cuando al final de cuentas se instale la nueva planta en el país.

UPM se instalará solamente al amparo de la ley 15921 o de Zonas Francas. Esto es lógico y compartible, de hecho así lo está en su planta de Fray Bentos. Sin embargo lo que también indica esta condición impuesta a raja tabla por la empresa finlandesa es que nada quiere con las estructuras administrativas e impositivas de la zona no franca del país. O sea, del resto del país que habitamos los sufrientes orientales.

En efecto la ley de Zonas Francas ampara desde el punto de vista impositivo a las empresas que la utilizan, minimiza el impacto de la pesada carga social que soportan las empresas uruguayas y facilita todo lo atinente a comercio exterior que por definición es lo que interesa a los finlandeses. Pero, ¿y las empresas uruguayas en zona no franca cómo hacen? ¿Cómo sobreviven? La respuesta es mal a espantoso. Hay cifras que indican que cierran en el país diez empresas pequeñas por día. No es buena señal para nuestra economía.

El otro gran tema que dificulta la instalación de UPM es el virtual gobierno sindical que hoy soportamos los orientales. Lo peor, es que no queda claro si la CNT es un partido político o una central obrera. A juzgar por los dichos y los hechos más lo primero que lo segundo. Es imposible pensar en empresas internacionales serias invirtiendo en nuestro país en esas condiciones, o como los finlandeses buscando garantías del gobierno a ese respecto.

Por último y no por cierto menos importante es el tema de la infraestructura que demanda UPM con razón, para instalarse.

Toda la cadena productiva del negocio forestal tanto corriente arriba como hacia abajo es flete dependiente. Es impensable manejar una planta como la que se propone sin tener resuelto el tema de los fletes. Sin lugar a duda esto pasa por el ferrocarril. A juzgar por las actitudes del ante diluviano gremio ferroviario no parece muy cercana una solución razonable. Es muy sencillo, si no se arregla esto los finlandeses no instalarán su nueva planta. Tampoco parece claro que este gobierno con el Dr. Vázquez Rosas al frente esté dispuesto a dar la batalla necesaria no solamente con la Unión Ferroviaria sino con la CNT.

En lo positivo lo más importante que tiene a favor el país con respecto a esta inversión es que el gobierno parece dispuesto a sacarla adelante y mal que les pese a muchos el mejor ministro, el más efectivo y con mayor empuje que tiene el Frente Amplio es justamente el Ministro de Transporte y Obras Públicas Victor Rossi.

Pero, ¿alcanzará con estas externalidades positivas? Hasta ahora los progresos han sido pocos y los proyectos solamente proyectos.

Como dijera al principio tal cual están las cosas no hay mucho lugar al optimismo pero ojalá me equivoque.

Lo que más preocupa es que todo esto de UPM, en realidad si bien indudablemente positivo para nuestro país, es que también es solamente un gran parche para tapar la muy mala gestión macroeconómica del gobierno que nos obliga a negociar de una posición de suma debilidad.

Eso, nunca es buena cosa.

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