Michael Castleton
Michael Castleton

A pesar de mi filiación partidaria siento admiración por el actual presidente del Banco Central, el Dr. Vergara.
Un hombre sumamente preparado, inteligente y que ha demostrado en ocasión que mantiene algún grado de honestidad intelectual. Cosa poco común en la izquierda.

Sin embargo debo confesar que en estos momentos siento por él lástima y una buena medida de vergüenza ajena.

Esto se debe a que pocas veces se ha visto algo más ridículo que el presidente del Banco Central de un país serio en, términos Latinoamericanos, yendo a hacer ‘lobby’ en el congreso norteamericano para que cambien una norma jurídica.

Esto se podría admitir y aceptar si por ejemplo estuviéramos en un diferendo comercial con los EE.UU., o quizás complicados en algún tema geo-político con algún vecino de aquél país. Algún tratado comercial que se viera afectado por alguna decisión o norma yanqui.

Pero no, el sufriente Dr. Vergara debe ir por mandato de su gobierno a tratar de que el congreso norteamericano cambie alguna parte de sus leyes financieras para… que en nuestro país se pueda vender droga abierta y legalmente.

Es absurdo, pensar que Norteamérica cambie una ley o modifique una norma para hacer algo contra el que ha estado firmemente opuesto desde siempre.

Tan es así que su lucha contra el narcotráfico y la venta de estupefacientes es permanente, cruenta y sin cuartel.

Más ridículo aún parece ser querer meter al pobre Cr. Enrique Iglesias en esta tontera.

El congresista medio yanqui no sabe ni donde queda Uruguay, ni qué diablos es el BID y menos quien es Enrique iglesias. Los yanquis son

fríos y lineales en sus pensamientos. Jamás logrará Uruguay convencer a una mayoría de su congreso a cambiar una norma para facilitar la venta de droga, sea acá, allá o en Cuiabá.

Es más no lo pueden hacer porque implicaría rever toda una parte fundamental de su legislación bancaria con consecuencias tipo dominó donde si cae una ficha provoca la caída en cascada de los demás, como tantas veces hemos visto en la televisión y el cine.

Todo esto es lamentable, es vergonzoso y no es más que una clarísima, diáfana ilustración de lo que fue la tragedia del gobierno Mujica Cordano para nuestro país.

Un gobierno desastroso que no solamente nos hundió en una deuda estrafalaria sino que permitió y peor, facilitó la degradación de las estructuras morales y sociales de nuestra república de una manera nunca vista en la historia. Ni hablemos de los desastres de ANCAP, la salud, la seguridad, la enseñanza ni de la total y absoluta falta de capacidad gestionar nada.

Con dolor tampoco podemos olvidarnos del tufillo de deshonestidad y total desorden administrativo que permeara toda la administración del incapaz Mujica Cordano.

Cuidado, la legalización de al menos las drogas ‘blandas’ es inevitable, nos guste o no, tal cual están las cosas.

Él teme que todo no ‘she iguál bo’. El tema que decisiones como la liberalización de la venta del cannabis no es sencilla ni para ser tratado a la ligera, a lo Mujica Cordano.

Una decisión de tan profundas consecuencias sociales debió ser estudiada en todos sus aspectos, en todas sus aristas y se debió prever en consecuencia.

Evidentemente ni Mujica Cordano ni sus secuaces hicieron los deberes. Solamente se explica de esta manera el bochorno que deberá vivir en Dr. Vergara y quien lo acompañe.

Mientras tanto los narcotraficantes se matan de risa y los uruguayos quedamos como unos ridículos más parecidos a una república bananera de Centroamérica que lo que fuimos desde siempre, uno de los países más respetados del continente.

¿Pensándolo bien, no sería éste el objetivo final del vulpino Mujica Cordano?

Total, así quedamos como sus amadas Venezuela, Cuba o mejor, Nicaragua.

Una tragedia.

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