Dr. Jorge T. Bartesaghi
Dr. Jorge T. Bartesaghi

Una de nuestras habituales charlas con Aníbal Steffen donde, como siempre, abordamos temas que hacen a la situación política general, despertó en mí la necesidad de definir y diferenciar posturas ideológicas que aparecen difusas, entremezcladas, carentes de contenido.

De ahí las reflexiones que siguen, con la única intención de arrojar luz sobre términos y conceptos que, aunque claros, se usan en forma tendenciosa, engañosa.

Siempre me ha molestado el simplismo de pretender dividir la sociedad en izquierdas y derechas. Más aún cuando se identifican unas y otras como progresistas y reaccionarias, estableciendo que de un lado está todo lo bueno, lo noble, y del otro, lo malo, lo mezquino.

Y la molestia nace porque ninguna de las dos me representa, ni a mí ni a la absoluta mayoría del país. Si alguien pretendiere mi definición exigiría que previamente establezca donde se ubica la línea que las separa, y asumida posición se vería que estoy a distancia sideral de los extremos propuestos.

Unos aplican términos sin definición precisa, cuando no alterada, que conllevan implícitamente una calificación despectiva, como por ejemplo “neoliberal” que debería interpretarse como una condensación de maldad e inequidad intolerable. Continuar leyendo

Dr. Jorge T. Bartesaghi
Dr. Jorge T. Bartesaghi
29/4/16
29/4/16

Este mes de abril nos ha castigado con la presencia de episodios climatológicos excepcionales, alguno de ellos sin precedentes conocidos, y otros si bien de cierta habitualidad, tanto por su intensidad y gravedad solo aparecen cada varias decenas de años.

El tornado que el pasado día 15 azotara la ciudad de Dolores parecía no corresponder a un fenómeno sucedido en nuestro país. Lo visualizábamos ubicado en lejanas regiones y nos costaba admitir que virulencia de tal magnitud podía afectar a compatriotas nuestros, quizás a nuestros padres, hijos o amigos e incluso a nosotros mismos.

La muerte de varias personas, las graves heridas de muchos y la destrucción total de buena parte de la ciudad de Dolores conformaban un panorama verdaderamente dantesco signado por el dolor, el terror y la angustia de quienes lo vivieron y también de todos quienes sentimos que esa realidad podría habernos golpeado directamente.

Pero no fue nuestra única catástrofe. Las tormentas y lluvias desproporcionadas provocaron inundaciones similares, y quizás mayores, a las ocurridas en 1959. Continuar leyendo

Dr. Jorge T. Bartesaghi
Dr. Jorge T. Bartesaghi
15/4/16
15/4/16

La conjunción de un sinnúmero de coyunturas favorables venidas del exterior en esta última década, casi todas ellas exógenas a nuestra acción gubernamental, hacían presuponer el afianzamiento definitivo de la recuperación esbozada en el año 2004, y con ella la recimentación de estructuras productivas que nos permitieran augurar un futuro de prosperidad para nuestra gente. Prosperidad que, aunque material, mucho ayudaría en el plano social, cultural y de integración ciudadana.

Sin pretender un análisis profundo ni exhaustivo sobre las mismas, bástenos recordar como tales la revalorización de nuestros productos primarios, carne y leche en especial, la aparición de cultivos de alta rentabilidad que incorporaron tecnología y equipamiento hasta entonces desconocidos, y el ingreso de un flujo de capitales por montos sin precedentes y de alto impacto productivo, que, adecuadamente administrados, nos permitían suponer un desarrollo sostenido y sustentable.

Transcurrida esta década, que debió ser de esperanza, nos encontramos hoy con un panorama absolutamente diferente. El crecimiento sostenido y de altas tasas durante ese lapso prolongado, lejos de generar estabilidad y bases de desarrollo, nos deja hoy una economía enlentecida con riesgo de recesión, una inflación creciente, déficit notorio en infraestructura y, lo que es peor, el agudizamiento de una fractura social que empobrece y dificulta toda posibilidad de desarrollo.

¿Por qué todo esto? ¿Qué nos pasó? Continuar leyendo

Dr. Jorge T. Bartesaghi
Dr. Jorge T. Bartesaghi
1/4/16
1/4/16

En estos últimos tiempos la crónica policial no deja de sorprendernos día a día dando cuenta de hechos de violencia que, por su heterogeneidad, inusitada gravedad o desproporción entre el daño causado y su presunto “beneficio”, evidencian una escalada delictiva sin precedentes.

Y no se trata de cuantías o estadísticas. Se trata sí de entender que la extensión de la violencia contra la vida o integridad física de las personas ya no conoce límites de especie alguna, y que su crecimiento exponencial, no solo cuantitativo sino especialmente cualitativo, nos enfrentan a una realidad hasta hoy desconocida, pero ineludible de enfrentar.-

El asesinato de trabajadores del taxímetro, el asalto y copamiento de comercios, muchos de ellos localizados en barrios muy humildes, el ajuste de cuentas, generalmente de delincuentes, pero ejecutado con total desprecio de la vida de terceros inocentes que circunstancialmente los rodeen, la aparición del “sicariato” escoria criminal sin ninguna sensibilidad, el aberrante asesinato del comerciante de Paysandú por el solo hecho de ser judío, o la muerte de un joven por el simple uso de una “camiseta” deportiva nos imponen reconocer que la violencia no reconoce barreras de ningún tipo y afecta todos los ámbitos de la sociedad. Continuar leyendo

Dr. Jorge T. Bartesaghi
Dr. Jorge T. Bartesaghi
18.03.16
18.03.16

Las recientes elecciones nacionales para designar los directores sociales del Banco de Previsión  Social han dejado como saldo un cúmulo de desagrados, frustraciones, y en algún caso crispaciones en el electorado, las que por su volumen, magnitud e importancia perfectamente pueden extrapolarse a la población en general.

Más allá de sus resultados, que a nadie parecen interesar, de las irregularidades denunciadas, de las falencias en la organización, y por sobre todo, de la absoluta y total desinformación de la población en cuanto a los elementos sustanciales que las motivan, lo cierto es que el acto electoral nos deja secuelas negativas que no se compadecen con la importancia y jerarquía que los uruguayos le hemos otorgado como símbolo del más puro y genuino ejercicio democrático.

Parece imprescindible reflexionar sobre estos hechos, sin duda importantes, y que tanto afectan la sensibilidad republicana.

¿Dónde ubicar la responsabilidad de estos insucesos? Continuar leyendo

Dr. Jorge T. Bartesaghi
Dr. Jorge T. Bartesaghi
4.3.16
4.3.16

El respeto a los principios básicos de la dignidad republicana han sido, desde siempre, orgullo y símbolo de nuestra identidad nacional.

Siendo parte integrante del mundo latinoamericano, -el que durante mucho tiempo, buena parte del siglo XX, debió sufrir sistemas autocráticos, sea bajo la forma de populismos o torpes dictaduras-, el Uruguay exhibió siempre un diferencial que le distinguió y generó, ante la comunidad internacional, un respeto institucional republicano que ni siquiera pudo opacar el periodo de “facto” que debimos padecer.

Es que desde siempre, desde que nos impusimos el sistema de gobierno democrático, republicano y representativo, la ciudadanía toda, organizada o no, valoró, exigió e impuso a los gobernantes exhibieran ética en los principios y decencia en el ejercicio de su actividad pública. Ello constituyó esa dignidad republicana que exhibimos con orgullo y con la que pretendemos diferenciamos de todos quienes no la tengan.

Bajo esta óptica pretendemos analizar el episodio de actualidad generado por el señor vice-presidente de la República don Raúl Sendic imputado de plagiar un título académico con el que pretendió jerarquizar su formación curricular. Continuar leyendo

19.02.16
19.02.16
Dr. Jorge T. Bartesaghi
Dr. Jorge T. Bartesaghi

Todos lo sabemos. Y desde siempre. No obstante algunos, quizás obligados por las circunstancias, se devanan los sesos intentando demostrar como posible lo que a todas luces no lo es.

Inexorablemente su consecuencia es, más allá del esperado fracaso, un estrepitoso ridículo.

Y esto es lo que ha pasado con el Frente Amplio en cuanto fuerza de gobierno, cuando intenta, por todos los medios, sintetizar en un mensaje común con pretensión de coherencia, las dos posiciones opuestas, expuestas y publicitadas por sus grupos antagónicos.

Es obvio que nos referimos al caso Ancap, sin la menor pretensión de atacar en profundidad causas o consecuencias de lo que, seguramente, ha sido el episodio político más bochornoso en muchas décadas. Sin duda muy superior al de Pluna.

Ríos de tinta han corrido y correrán sobre el tema. Y es lógico que así sea puesto que la gravedad del desenlace económico, las suspicacias iniciales sobre situaciones irregulares, los detalles puestos de manifiesto por la acción de la Comisión Investigadora Parlamentaria, y por sobre todo, las dudas que sobrevuelan y las conclusiones a las que arribare la oposición sustentadas en tres informes coincidentes, si bien independientes, así lo ameritan con holgura. Continuar leyendo

Dr. Jorge T. Bartesaghi
Dr. Jorge T. Bartesaghi
27.11.15
27.11.15

El pasado domingo la República Argentina vivió una jornada sin precedentes históricos. Por primera vez se realizaba un balotaje y el Ing. Mauricio Macri resultaba electo Presidente de la República frente al oficialista Daniel Scioli. Luego de muchos años el peronismo, ahora con atuendo y maquillaje kirchnerista, sufría un duro revés.

Al final de una ardua campaña, donde los protagonistas esgrimían como argumento sustantivo el hastío frente al abuso y el fracaso uno, y el temor al cambio que se proponía el otro, los argentinos se pronunciaron por la esperanza de un nuevo tiempo.

Años y años de desorden administrativo y financiero, de darle la espalda con desprecio a la comunidad internacional, de amiguismos fundados en afinidades ideológicas, de abusos y autoritarismo, de corrupción y prepotencia, en suma, de una espiral decadente material, espiritual y cultural, Argentina optó por la posibilidad de un cambio, algo nuevo que le devolviera la esperanza.

Se ha pretendido simplificar las posturas de ambos candidatos bajo los consabidos calificativos de “izquierda” y “derecha”. Quienes jamás entendimos como absolutos estos términos, insuficientes de por sí para identificar posturas ideológicas, entre otras razones porque ignoran el “centro”, espacio indiscutible en lo político y en lo social, y porque además ambos acogen en su seno posiciones extremas y antagónicas, no entendemos válida esa simplificación.

El fascismo puede ser de derecha o de izquierda, pero siempre es fascismo. Continuar leyendo