Francisco Faig
Francisco Faig

Cayó Sendic[1]. Ahora se viene un tiempo político más duro porque lo que estará en juego realmente será la alternancia posible en el poder.

El Frente Amplio será más agresivo con todos los partidos de la oposición. Porque por delante hay diversas comisiones investigadoras en el Parlamento que tratan temas importantes en los que el gobierno puede salir muy mal parado –sobre todo la regasificadora y ASSE-. Y porque el ataque a la oposición es la mejor defensa cuando se trata de realinear a la tropa internamente e intentar volver a tomar el control de la agenda de temas del país.

La agresividad de la izquierda comportará al menos las siguientes dimensiones.

Primero, cuestionar la moralidad de los gobernantes de los partidos de oposición de administraciones pasadas: todo lo que vaya en el sentido de decir que antes eran todos ladrones y además neoliberales vendepatrias. Pero también irán contra quienes se desempeñaron en estos gobiernos de izquierda como representantes de la oposición, por ejemplo, en entes autónomos: dar la sensación de que si hubo errores de los frenteamplistas, fueron compartidos por los representantes de blancos y/o colorados que por tanto son igualmente responsables de los errores cometidos.

Segundo, atacar la idea de un buen gobierno posible de la oposición, alegando que ella no está preparada o que no tiene un “proyecto de país” para llevar adelante. Es un viejo argumento pero efectivo: generar miedo de que si gobierna quien hoy no está en el poder, en realidad no sabrá cómo hacerlo. Aquello de que mejor malo conocido que eventual bueno por conocer, o lo que será la versión frenteamplista de hacer optar por “yo o el caos” en el poder.

Tercero, una cuestión de forma: desesperados por la perspectiva de llegar a perder el poder, la rabia y el odio darán paso sin problema alguno a campañas de calumnias, insultos ad hominem, etc. Sobre todo con el anonimato en redes sociales y los cambios en un sentido de instalar fácilmente noticias falsas a partir de las nuevas fuentes de comunicación, la izquierda ocupará todo ese amplio terreno con mentiras, ataques personales y calumnias varias. Algo que, por cierto, ya supo desarrollar en el tramo final de la campaña hacia octubre de 2014.

Suponer que después de la caída de Sendic todo se tranquilizará es un enorme error. Por supuesto, los golpes a la oposición no vendrán solo desde el Frente Amplio sino que más temprano que tarde los politólogos y analistas compañeros, los sindicatos siempre prontos a golpear a los partidos tradicionales y en general las organizaciones sociales afines a la izquierda, cada uno desde su lugar, cumplirán sus tareas para fortalecer al Frente Amplio como herramienta partidaria y para deslegitimar a los partidos de oposición como opción real de poder.

En este esquema, si realmente se quiere ganar, hay que estar preparados para recibir los golpes a la vez que redoblar la apuesta en ser feroces opositores al Frente Amplio. En el tiempo que se viene, el que tenga miedo, como dijo Herrera, que se compre un perro.

Por un lado, los dirigentes que sean atacados deben poder defenderse con claridad y recibir el apoyo del partido. Pero si por alguna eventualidad resultara que no estuvieron a la altura de las circunstancias en su pasaje por la administración, sin miramientos tendrán que dar el paso al costado y caer.

El objetivo de llegar al gobierno es mucho más importante que la misericordia con un compañero cuya acción haya podido estar reñida con la ética en el manejo de la cosa pública. Habrá pues que conjugar con mucho rigor lo siguiente: no ceder asustado a la jauría frenteamplista con sus calumnias propaladas por doquier; pero tampoco ceder a la necedad de negar la realidad si es que efectivamente existió algún desvío.

Por otro lado, se precisa más que nunca alinear a los partidos de oposición en un mismo designio de largo plazo. Es ellos o nosotros, según la regla que fijaron ellos, el Frente Amplio, desde hace mucho tiempo. Por tanto, tiene que quedar claro desde ya quiénes somos nosotros: actores partidarios con voluntad de participar de una alternancia clara en un contexto de lógica política bipolar en el que claramente hay una grieta que divide al país y en el que no hay espacio, al menos hasta 2020, para ningún tipo de camino intermedio. Luego de los resultados electorales de la interna de 2016 del Frente Amplio y de la interna de juventud del Partido Nacional de 2017, luego de la acumulación de resultados de encuestas de estos meses y luego de la caída de Sendic, lo que está en juego para 2019 es de verdad la alternancia en el poder.

Que quede claro: de aquí a las elecciones o se está de un lado o se está del otro. Para ser más concreto, por ejemplo: el que quiera seguir comiendo asados con Mujica que vaya nomás, que en las trincheras de las batallas electorales y políticas que se vienen no precisamos de la tilinguería de los ricos estancieros cuyo servilismo de clase e infantilismo político les hace lamer las botas del poder de turno, sobre todo si es de izquierda y les puede repartir algún botín en caminería rural. Precisamos ser como enseñan las coplas del payador perseguido: “Pero si uno como fierro Por ahí se larga opinando El pobre se va acercando Con las orejas alertas Y el rico vicha la puerta Y se aleja reculando”.

De aquí a las elecciones, es una cosa o la otra: o el proyecto corrupto y clientelista frenteamplista o la alternativa republicana, austera, plural y renovada de los partidos de oposición. No habrá lugar para las medias tintas, entre otras cosas porque la campaña desplegada por el Frente Amplio no les dejará ningún espacio.

Si me preguntan es claro que esto que describo no es el escenario que preferiría. Pero es infantil no darse cuenta de que es el que alumbrará más pronto que tarde porque es el que instalará la izquierda que hoy tiene miedo de perder el poder, sus prebendas, sus ventajas y corruptelas.

Habrá que apretar los dientes y salir con todo porque la guerra será a matar o morir. Es una batalla que está lejos de estar ganada. En el mes en el que los blancos del siglo XXI tanto gustan de citar a Aparicio Saravia, el revolucionario, el guerrero, tomemos consciencia de su ferocidad y estemos prontos a librarla sin misericordia.

[1] Los motivos de esa caída y las perspectivas fueron adelantadas el 29 de julio pasado en mi columna de El País que se puede leer aquí: http://www.elpais.com.uy/opinion/cayo-sendic-enfoque-francisco-faig.html

6 thoughts on “Cada vez más feroz

  1. Muy buen análisis, y que tomen nota los que anteponen salvar a un compañero, sobre el interes general de los blancos, y a los que comparten asados con los delincuentes, se vallan para sus casas

  2. Iturralde fue el único que se levanto de sala y no voto el pacto
    Luego anunció el nuevo sector de los intendentes y con Alonso Me parece una nueva opción interesante y wilsonista
    Lo que no me gusta nada es que hayan invitado al acto de lanzamiento a Mujica gran culpable de haber elegido a Sendic como vice etc etc
    Cual es tu visión de esto Francisco?

  3. El analisis de Faig esta en linea con los hechos que acontecen a diario. Por lo tanto,ademas de tenerlo en cuenta ir armando la estrategia para evitar el manotazo institucional

  4. Me parece que hay una confusión: el Mujica que fue a ese encuentro no fue el ex-presidente sino Gonzalo, el diputado disidente del FA. Veremos qué surge de todo esto…

  5. Gracias por vuestros comentarios.
    El del asado fue José Mujica, en la estancia de Bezossi. No es que joda con el asunto, es que fue una señal importante, de parte de Mujica pero también de parte de quienes se reunieron con él, por el tono de la reunión y por lo que está en juego en 2019.
    La reunión sobre cuestión social de Iturralde, Alonso y demás dirigentes, era abierta. Fue Gonzalo Mujica como oyente, no estuvo entre los dirigentes que fueron a exponer del tema. No creo razonable que se le niegue la entrada a una reunión así, no?

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