Ruben Castelli
Ruben Castelli

¿Qué es lo que más les preocupa hoy a los uruguayos?

Las respuestas pueden ser muchas, pero lo que es seguro, que el caso Sendic, no está entre las prioridades de cada uno de nosotros.

Seguramente debe de molestar, si, por el solo hecho de saber que nada más y nada menos que el Vicepresidente de la República, se metió por decisión propia en conocidos acontecimientos difíciles de entender.

Pero volviendo a la pregunta del principio, y creo que coincidirán conmigo que lo más preocupante es el tema de la inseguridad. El mal llamado rescate de un peligroso delincuente de instituto de traumatología, días pasados, impulso nuevamente el debate.

¿Cómo es posible que por un dolor de dedo, se saque de la cárcel al delincuente, custodiado por dos funcionarios, sabiendo el grado de peligrosidad de este?

Había antecedentes de que ya había escapado cuando era atendido en el Hospital de Clínicas hace unos años, pero de todas formas, igualmente se le llevó y el peligroso malhechor, apoyado por otros pares, que seguramente deben de contar con antecedente penales, escapó nuevamente.

Personas asesinadas cuando transitaban por las calles, comerciantes asesinados, cuando ya habían entregado el dinero que pedían los delincuentes, robos, rapiñas y los famosos números del peor Ministro del Interior de la historia del país, es sin lugar a dudas uno de los temas diarios en cada hogar uruguayo.

La educación, avasallada por el gobierno y por los sindicatos, en un tema que lleva ya 13 años sin poder resolverse y que empeora aún más. Trabajo, cientos de compatriotas buscan hoy acceder al mercado laboral, la gran mayoría jóvenes pero, vemos como cada día una fuente de trabajo se pierde, pues la presión tributaria, sumado al patoterismo sindical, se siente y acentúa.

Las improvisaciones de este gobierno y saber a ciencia cierta, si tiene el timón aún Tabaré Vázquez del mismo, eso sí preocupa.

Da la sensación que el Presidente se ha desgastado, siente la presión de la barra quilombera conformada por sindicatos y dirigentes de su colectividad, que para nada le facilitan la tarea para la cual fue elegido. Se nota en el semblante del Jefe de Estado el gran desgaste que ha tenido en este, su segundo mandato. Mujica le dejó varias complicaciones y aún no sabe cómo salir de esos temas, entre ellos la comercialización del cannabis recreativo.

En política, como en todo, se hace lo que se debe, y cuando lo que se puede hacer es malo, no se hace nada. Pero eso, poco le ha importado al Frente Amplio. La madre de todas las reformas, nunca llegó, es más perdieron los apuntes, el borrador y el original, nunca se redactó.

La premisa es cuidar los círculos de poder y salvar al amigo, al compañero, más allá que este se hubiese comportado mal, pero eso no está en discusión, poco importa el qué dirán.

El desaliento, el quebranto, la inmoralidad, no surgen de los bajos fondos sociales, vienen de las alturas.

Hoy se sacrifica todo, el honor, la palabra, para descender a los goces materiales, por gustar con fruición de sibaritas los placeres de la sensualidad y el de gobierno.

La idea moral es la única que puede regenerar a la sociedad.

Prometieron ser implacables, no caer en errores de anteriores gobiernos, pero se quedaron en el intento, pues, han actuado en forma equivocada. Con leyes en contra del soberano, sin importarle consecuencias.

Seguramente muchos uruguayos, que sin ser frenteamplistas apostaron a un cambio, hoy deben de estar muy desencantados, porque le prometieron mucho y le han  cumplido poco.

La izquierda está desnortada, soqueada por sucesos de actualidad, el descontento en la gente se hace sentir en las calles, en diferentes ámbitos de la sociedad, y en las redes sociales indudablemente, donde la crítica es un día sí y otro también, pero no por tratarse, como quieren hacer creer, de articulaciones de derecha para desestabilizar al gobierno.

Desde nuestro Partido Nacional, debemos de redoblar el esfuerzo para captar la atención del soberano, con un menú de propuestas valederas, elaboradas en conjunto, en consonancia con la realidad actual, pero no con el discurso de lo que ya saben, entienden y que claman para que de una buena vez se termine esta cotidiana convivencia de un país dividido. Debemos escuchar para gobernar.

A redoblar el esfuerzo y apoyarnos en los jóvenes del Partido que nos dieron una demostración de civilidad y compromiso con el país y su divisa.

Si queremos que las cosas cambien, no tengamos siempre la misma respuesta para los mismos problemas. Gastamos más tiempo y energías en hablar de los problemas que en afrontarlos.

¡A redoblar el esfuerzo para alcanzar el gobierno de la República!

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