Dr. Jorge T. Bartesaghi
Dr. Jorge T. Bartesaghi
2/9/16
2/9/16

Días pasados, durante el transcurso del 12o. Consejo de Ministros abierto realizado en el Parque Industrial de la Municipalidad de Fray Bentos, el Dr. Tabaré Vázquez en una de las oportunidades de intercambio con el público, propias de la “mise en scene” creada para justificar el término “gobierno de cercanía”, se despachó con una frase cuyo significado, contenido y destinatarios no llegamos a comprender.

“Solo como mensaje, si alguien quiere atacar al gobierno, al presidente, que lo haga, pero que no se escude en los niños y los jóvenes para atacar al gobierno” dijo el presidente en visita a la Escuela 6 de la ciudad de Fray Bentos.

La ambigüedad de la frase, su inoportunidad en función del auditorio, y las confusiones y dudas generadas sobre el verdadero destinatario de la misma, nos obligan a calificarla de absolutamente extemporánea e infeliz.

Algunos la han interpretado como dirigida a la Federación Nacional de Profesores de Enseñanza Secundaria ( Fenapes) como respuesta a su aparentemente insólita propuesta de leer en clase un manifiesto de críticas al gobierno por su política presupuestal en relación a la educación. Otros, han creído ver una amenaza velada a la oposición por su postura especialmente crítica sobre el tema. Y otros, los más sin duda, la han calificado como actitud proselitista y demagógica, absolutamente infeliz y sin sustento alguno.

Así planteadas las cosas nos parece imprescindible definir conceptos sobre lo que resulta ser el nudo gordiano sobre el que giraron las manifestaciones del presidente: la educación pública.

Nos atrevemos a sostener sin ambages que no existe institución en el imaginario nacional que sea tan valorada, respetada, venerada incluso, como la educación pública. Por todos, sin excepciones.

No solo por quienes han sido sus beneficiarios directos, sino también por aquellos que han tenido otra opción educacional. El Uruguay todo ha sentido el orgullo de poder darle a sus niños una educación pública, laica, gratuita y obligatoria generadora de una cultura que sostiene los valores democráticos, que le han distinguido y diferenciado en el contexto continental. Ha sido la educación pública la principal constructora de nuestra identidad nacional, y ello durante mucho tiempo, más de ciento cuarenta años.

Entonces, ¿porque la ambigua referencia del señor Presidente?

Si su causa fue la desgraciada actitud del Fenapes, agravio superlativo y sin precedentes al respeto que la sagrada tarea de la educación merece, debió haber actuado de otra forma calificándola con la mayor dureza y exhortando a las autoridades competentes a sancionarla con el mayor rigor legal.

Si en cambio la referencia llevaba como destinatario la oposición debió expresarlo directamente, con claridad. Si no lo ha hecho es porque le consta su tremenda injusticia. El gobierno debe entender que la educación es sin duda el tema principal y de mayor preocupación en el colectivo social y también en el político. Todos somos conscientes de su deterioro reciente y a nadie se le escapan los desastrosos resultados de las pruebas comparativas internacionales. Nada más natural entonces que la misma se convierta en nuestra principal preocupación, sabedores que de su pronta recuperación depende nada menos que nuestro futuro.

El gobierno debe admitir que el escenario que exhibe hoy nuestra educación pública es verdaderamente desalentador. Pésimos resultados curriculares, tasas de abandono en aumento., desconexión entre el gobierno central y los Consejos de las respectivas ramas, corporativismos que pretender anteponer sus intereses personales  a los de la noble función que tiene a su cargo, deterioro de la laicidad entendiendo esta no solo relacionada a aspectos religiosos sino también a cualquier tipo de proselitismo político o social, y lo que es peor, carente de ideas y proyectos concretos de cambio que permitan enfrentar con esperanza un futuro cercano e inexorable.

Debe entender también que la educación es la principal preocupación de los uruguayos que quisieran conocer definiciones y acciones concretas que le permitan imaginar un futuro esperanzador. Debe entender que cuando alguien critica hechos o acciones vinculadas a la educación no lo hace con el fin mezquino y obscuro de “pegarle” al gobierno, aunque sea éste finalmente el destinatario de la crítica. Lo hace porque valoriza la educación en muy alto grado y entiende que a ella deben dedicarse los mayores esfuerzos de la sociedad toda.

Tenga la certeza Dr. Vázquez que nadie se escuda en niños o jóvenes para castigar su gobierno. No es necesario. Sobran flancos donde hacerlo. Cuando de educación se habla, quienquiera sea el portavoz, no puede suponerse otra intención que el aporte de ideas con el sano propósito de enmendar o mejorar lo que a todos nos interesa.

Y es obvio que la solución provendrá inexorablemente desde el sistema político, único con legitimidad para imponer soluciones.

El gobierno tiene la responsabilidad plena de gestionar consensos que satisfagan, y debe hacerlo otorgándole prioridad uno.

Si no lo hace la oposición toda debe asumir el desafío y acordar, si es posible con el gobierno, las soluciones que devuelvan a la enseñanza pública su prestigio de otrora, y aseguren su adaptación al mundo del futuro.

Si ello no fuere posible debe priorizar hoy, y entre todos, los acuerdos que nos aseguren en un futuro cercano (2020) devolverle a la educación pública la calidad, prestigio y esencia que nunca debió perder. No es tarea fácil pero el Partido Nacional puede y debe hacerlo. Y lo hará.

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