Fernando Patrón
Fernando Patrón

Finalizamos este año soportando la prepotencia de una maratón contra el Estado de Derecho liderada por el Presidente frenteamplista Tabaré Vázquez con muy poca-casi ninguna-resistencia popular y a ésta estamos llamados, porque de no asumirla en unidad, organizada y pacíficamente, quienes nos gobiernan adquirirán el dominio definitivo de las personas.

El Estado de Derecho es aquél donde impera la Ley dada por su mismo pueblo directamente o a través de sus representantes con la finalidad de garantizar el desarrollo de la sociedad en paz. Lo confirma el art. 4 de la Constitución cuando expresa que la soberanía en toda su plenitud está radicalmente en la Nación a la que compete el derecho exclusivo de establecer sus leyes del modo que la misma expresa. Surge como la limitación de las arbitrariedades del poder estatal ante la persona, por lo que, con los derechos humanos constituye una unidad indisoluble y junto a sus componentes básicos como la separación de poderes, Ley, responsabilidad del estado, forma democrática republicana de gobierno y los principios generales del derecho, son garantías genéricas de aquellos derechos.

Wilson desde el exilio, nos dejó una excelente definición en un discurso previo al plebiscito de reforma constitucional que la dictadura propuso en 1980 para perpetuarse en el poder, por lo cual fue notoriamente rechazada: “El Uruguay es y solamente es, una comunidad espiritual. Hay una serie de cosas esenciales que definen la república y que la definen bien. La voluntad soberana del pueblo como única fuente legítima de poder, la afirmación de la libertad individual, la existencia y vigencia de garantías para la defensa de esa libertad, el deber del Estado de regular la relación entre los individuos y la de los individuos, con la comunidad con el objeto de asegurar la justicia tanto económica como social, bueno podría decir simplemente la justicia, porque con eso bastaría. O más sencillamente aún, bastaría decir asegurar la libertad”.

Sin embargo, el Frente Amplio (FA) con fines iguales a los de la dictadura, propone una reforma constitucional conteniendo instrumentos que ya fueron rechazados en plebiscitos anteriores incluido también el planteado por dictadura.

El lunes 22 y el martes 23 de noviembre los vendedores de nafta realizaron un paro en rechazo a la decisión de ANCAP de implementar un nuevo modelo de distribución de combustibles.

Consultado el Presidente Vázquez durante un evento de la Organización Líderes Empresariales Paulistas, respondió que “existen acuerdos comerciales y estos contratos deben ser respetados, de lo contrario actuará la Justicia”. Lo secundaron la Ministra de Industria y Energía Carolina Cosse asegurando que al respecto realizará lo que “legalmente los servicios de ANCAP digan qué tienen que hacer por el incumplimiento de las empresas”, el Ministro de Trabajo y Seguridad Social Ernesto Murro que -como es costumbre en dictaduras y el FA- denunció un trasfondo político y finalmente el Secretario General del PIT-CNT, que propuso expropiar aquellas estaciones de servicio debido a la desestabilización (término empleado por la dictadura) que estaban produciendo.

¿Saben todos ellos qué establecía el contrato de interdependencia entre las partes? ¿Saben que los contratos son normas que obligan a las partes como la Ley misma? ¿Saben que si pretenden ir contra la Unión de Vendedores de Nafta (UNVENU) o las empresas por incumplimiento, ANCAP debe haber cumplido primero y no puede alterar el contrato -menos aún efectuar amenazas- sin el consentimiento de las partes, pues de lo contrario será recibida la excepción de contrato no cumplido?

Pero llegaron tarde, pues UNVENU anunció que: ya se había dirigido a la Justicia denunciando incumplimiento y planteado la excepción de contrato no cumplido, no hubo ni en la dictadura medidas de este tipo y el aparato gobernante pretende apropiarse del dinero de la distribución para beneficio de ANCAP.

Una vez fallecido el dictador cubano Fidel Castro, Vázquez inmediatamente decretó duelo oficial para el 27 de noviembre por el generador y sostenedor de un régimen totalitario que lleva 57 años. Es coherente con el FA cuando apoyó el Golpe del 73, sus dirigentes enviaban cartas informativas y de salutación a representantes de la dictadura y pactaron con ella en el Club Naval ignorando el “obeliscazo” de “Por Un Uruguay Democrático Sin Exclusiones”; justamente se cumplieron 33 años de esa fecha.

Después expresó sobre Fidel Castro: “Fue una figura excepcional trascendente que quedará grabada en la historia del Siglo XX y más allá de cualquier consideración política o ideológica, se puede estar de acuerdo o no estar de acuerdo con él, pero no se puede negar que trascendió a Cuba y su revolución”.

Mostrando un disfraz demócrata y políticamente correcto oculta que el problema no es estar o no estar de acuerdo con Fidel Castro, sino que Fidel Castro no permitía estar en desacuerdo con él. Una cosa es discrepar y otra es no respetar los derechos de quien discrepa.

La democracia está en garantizar que quienes piensen diferente puedan expresar sus ideas.

Uno esperaba alguna respuesta de este tipo en dirigentes de nuestro partido, sin embargo, varios de ellos han declarado que combatieron a Fidel Castro en vida; pero muerto, merece silencio.

Generalmente, cuando finaliza una etapa de alguna persona pública ya sea por fallecimiento o retiro, efectuamos una evaluación como lo hacen los dirigentes políticos. Con el criterio de nuestros dirigentes, entonces, no se debería hablar de Artigas, Lavalleja, Oribe, Saravia, Herrera o Wilson porque fallecieron. Tampoco de los representantes de la dictadura y quienes pactaron con ella o le mandaban cartas a militares golpistas si murieron. ¿Cómo es la cuestión? Si hablo efectuando una evaluación positiva, está bien, ¿pero si es negativa guardo silencio?

La situación se confirma y sostiene, cuando a fines de agosto bajo el título “El declive de la democracia”, la ONG Latinobarómetro con sede en Santiago de Chile publica su informe 2016 mostrando indicadores de que sólo el 51% de los uruguayos entrevistados están conformes con el actual funcionamiento de la democracia, mientras tres años antes lo estaban el 82%.

Veinte años atrás, el 32% de los uruguayos pedían “mano dura” y ahora un 71% opina que esa forma de conducir “no viene mal” y un 41% -en porcentaje muy superior al de una década atrás- responde no importarle si un gobierno no es democrático si resuelve los problemas.

Al mismo tiempo, la encuestadora Factum exhibió puntajes sobre la poca confianza en las instituciones más importantes como el parlamento con 26 puntos, los sindicatos 25 y los partidos políticos 22, últimos en la tabla de preferencias.

Respecto de los recientes episodios de violencia en el fútbol, Vázquez haciéndose el “hombre fuerte y pueblerino” desde Europa, dijo que el operativo de seguridad fue un éxito desarticulando una asonada y “si hay un delincuente y la Policía lo tiene que sacar del forro, lo va a sacar del forro”, indicándole además a la Justicia cómo debía proceder y tipificar delitos. ¿Por qué juzga que el operativo fue un éxito cuando los delincuentes sin presencia policial en la tribuna del Estadio la destrozaron arrojando todo tipo de objetos a policías que estaban afuera, robaron puestos de venta de comida y a personas, agredieron al personal de recaudación y se pelearon entre ellos impidiendo se jugara el partido? Es como cuando nos roban y matan todos los días, pero “hicimos un excelente operativo desbaratando un cargamento de droga”.

Luego agregó: “Daremos curso a las propuestas vengan de las filas que vengan. Hay que estar firmes y unidos, sin confrontación entre los distintos Poderes para ver quién tiene razón”, cuando él mismo ha dictado normas a la Justicia arremetiendo contra ella. ¿No se reunió varias veces con los partidos políticos por seguridad y salió en prensa mostrándose satisfecho? Simula participación y apertura cuando él y su FA han denostado toda propuesta que no provenga de sus filas, incluso abusando de las mayorías para evitar cualquier contralor parlamentario que los pudiera responsabilizar.

Se sirve de las encuestas y el enfurecimiento de la sociedad como cuando ocurren gravísimos delitos y la gente pide pena de muerte de tal forma que si se efectuara un plebiscito en ese momento ganaría la pena de muerte. Todo un aprovechador sabiendo que el fútbol es pasión de multitudes, logrando su único objetivo de mejorar la imagen ante la opinión pública; por eso los periodistas deportivos están manifestando compartir sus palabras y dicen que es único intentando aportar una luz.

Estas actitudes de dirigentes del FA conducidos por Vázquez, no son aisladas; proceden como las pulgas que anestesian para picar y el FA pica luego de anestesiar a la sociedad que valida y hace suyas las propuestas totalitarias.

Hay un orden lógico de prioridades en nuestra actividad partidaria.

Si la percepción ciudadana está afectada, entonces es más que necesaria la orientación de la militancia para abrir los ojos a los compatriotas de que estamos perdiendo la libertad mientras nos ocuparnos de un programa enamorador; de lo contrario, para nada se valorará tal programa.

¿Vamos a seguir permitiendo que se atente contra el Estado de Derecho dentro y desde la mente de la población?

Hay que juntar a la gente y explicarle bien lo que estamos perdiendo, por qué y a manos de quién, para que la defensa de la libertad sea eficaz.

Al final de cuentas, como decía Wilson, por la libertad se lucha siempre.

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