Dr. Jorge T. Bartesaghi
Dr. Jorge T. Bartesaghi
1/4/16
1/4/16

En estos últimos tiempos la crónica policial no deja de sorprendernos día a día dando cuenta de hechos de violencia que, por su heterogeneidad, inusitada gravedad o desproporción entre el daño causado y su presunto “beneficio”, evidencian una escalada delictiva sin precedentes.

Y no se trata de cuantías o estadísticas. Se trata sí de entender que la extensión de la violencia contra la vida o integridad física de las personas ya no conoce límites de especie alguna, y que su crecimiento exponencial, no solo cuantitativo sino especialmente cualitativo, nos enfrentan a una realidad hasta hoy desconocida, pero ineludible de enfrentar.-

El asesinato de trabajadores del taxímetro, el asalto y copamiento de comercios, muchos de ellos localizados en barrios muy humildes, el ajuste de cuentas, generalmente de delincuentes, pero ejecutado con total desprecio de la vida de terceros inocentes que circunstancialmente los rodeen, la aparición del “sicariato” escoria criminal sin ninguna sensibilidad, el aberrante asesinato del comerciante de Paysandú por el solo hecho de ser judío, o la muerte de un joven por el simple uso de una “camiseta” deportiva nos imponen reconocer que la violencia no reconoce barreras de ningún tipo y afecta todos los ámbitos de la sociedad. Continuar leyendo