Jorge Bandini
Jorge Bandini

Fui a Durazno, al acto convocado por los productores rurales. Yo me pregunté mucho si tenía que ir o no. Muchas voces decían que no debíamos ir, pero ¿qué hacía?, ¿lo miraba por televisión?… Y decidí estar. Fui temprano, conversé con mucha gente, no solo con productores, sino también con gente que tiene que ver con la producción del agro.

Los diputados somos representantes nacionales, y no se puede representar si uno está lejos de la gente y de sus problemas. Hay que escuchar las propuestas de la gente para buscar soluciones.
A Durazno fue a expresarse gente que no tiene sindicatos, que no tiene quien exprese su voz. Creo que hay una parte importante de la sociedad que hoy no se siente representada y que hay una crítica fuerte a un sistema político que no ha dado solución a lo que reclaman.

Algo está pasando. Los sordos que no quieren oír tendrían que escuchar con humildad, y de repente se puede encontrar alguna solución. Al final quien no escucha esto termina pagando un precio en algún momento.
Ayer había una parte del Uruguay trabajador, que se esfuerza, que toma riesgos, que invierte y al que le cambian las reglas del juego. Había un estado de ánimo de construir un solo Uruguay. Es una parte importante de la que nosotros tenemos que saber entender las señales que se están pidiendo.
Los temas que plantea ese sector no son nuevos, ya se han debatido en el Parlamento. Yo integro las comisiones de Presupuesto y Hacienda, y ahí hemos debatido más de una vez. El Presupuesto tiene dos caras: los gastos y los recursos para pagarlos. Y cuando no alcanzan esos recursos, para achicar esa brecha se elige el camino de endeudarse más o poner más impuestos. Hemos advertido que estas son las consecuencias. Hay ya un debate preestablecido en el Parlamento que, como no tenemos mayorías, no triunfa.
Se pueden atender aquellos reclamos que han sido agraviados a través de una política fiscal con el objetivo de pagar presupuesto. Acá ha habido un ajuste fiscal que tiene un componente de impuestos y un componente oculto de impuestos en las tarifas. Por ejemplo, UTE le transfiere al Estado 500 millones de dólares por año. Lo mismo hacen otros organismos monopólicos con sus tarifas. Ancap transfiere al valor de los combustibles su ineficiencia y el costo del despilfarro.
Estamos frente a un costo del Estado que le faltan 2.000 millones de dólares por año y que se va tapando con endeudamiento y con impuestos. Si el gobierno hace crecer el presupuesto nacional y no crece la economía, lo paga con más deuda (y la deuda paga intereses), o lo paga con más impuestos y, como llegamos al tope, la gente se enoja.
Creo que tenemos que darle oxigeno al sector productivo que, si genera riqueza, paga mejores impuestos o más impuestos, genera empleo y, por lo tanto, desarrolla la mejor política social que un país puede tener, que es el trabajo.

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