Aníbal Steffen
Aníbal Steffen

Fue un año especialmente bueno para UTE. Lo malo es que se quedó sin excusas.

Gracias a un régimen de lluvias ideal, las represas recibieron un caudal que les permitió atender la mitad de las demanda de energía eléctrica de todo el país. Según autoridades del propio organismo, el 98 % de la electricidad se extrajo de fuentes renovables. Ello incluye alrededor de un 40 % procedente de la energía eólica.

Las usinas térmicas (que consumen petróleo) apenas se encendieron para atender negocios de exportación de energía a los países vecinos. Por lo tanto 2017 ha sido un año óptimo para UTE.

Tan bueno que sus autoridades aventuraron la posibilidad de rebajar un 5% el precio de la electricidad.

La intención no prosperará. Los anuncios en tal sentido cayeron como una bomba en el Ministerio de Economía y Finanzas, donde la preocupación fundamental es la búsqueda de recursos genuinos para

rebajar el déficit fiscal que está en 3,6% del Producto Interno Bruto (PIB) en los 12 meses cerrados a septiembre.

La idea del Ministro Astori es bien sencilla. En vez de bajar un 5% las tarifas de UTE, las subimos un 7% y hacemos una buena diferencia.

Estimaciones de UTE calculan que ese ajuste aportaría unos US$ 140 millones al mes a las arcas del Estado.

Mientras tanto, fuentes de Ancap consideran un hecho que en enero también subirán los precios de los combustibles. La incógnita es cuánto. Porque Ancap deberá compensar la suba de los precios internacionales del crudo, así como el incremento de sus costos operativos a partir 2018, como salarios, fundamentalmente. También incidirá el leve repunte de la cotización del dólar. Y es un misterio encerrado bajo siete llaves el criterio que el gobierno empleará para el “ajuste” del Imesi a los combustibles, que actualmente representa el 45% del su valor al público.

Si bien el ministro de Economía, Danilo Astori, dijo públicamente en una entrevista con El Espectador hace un par de semanas que el gobierno iba a intentar aprobar una nueva rebaja del gasoil para apuntalar al sector productivo, la verdad es que nadie cree en esa posibilidad. En todo caso existe la expectativa de que el gasoil permanezca sin cambios o que suba menos que las naftas. Algo es algo.

Este gobierno viene “ajustando” desde el presupuesto de 2015. Y el déficit no cede. Claro, no lo hará mientras al mismo tiempo siga aumentando el gasto.

Llegó el momento de decidir si para el gobierno frenteamplista es más importante lograr competitividad o abatir el déficit. Claro, siempre está la opción de aumentar la deuda pública para paliar el déficit fiscal. Total la deuda la pagarán nuestros nietos y en el largo plazo estaremos todos muertos. Pero en 2018 estaremos aún vivos y pagando las tarifas más altas del mundo.

One thought on “En 2018 las tarifas públicas nos harán la vida más dura

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