Aníbal V. Abreu
Aníbal V. Abreu

En el Uruguay prometido, el del hombre nuevo, el que iba a ser de “de primera”, hay cincuentones, pero dependiendo de su condición más que de sus derechos. También hay sesentones, setentones y ochentones, pero estos existen, si existen, solamente si su forma y medio de vida coincide con la cabeza “progresista”. Después nada importa, cualquier argumento es un ruido, como escuchar un motor para los responsables del futuro de una institución cuya responsabilidad es nada menos que velar por la libertad, la soberanía y la Defensa nacional.

Es así que lo primero, para este gobierno es aplicar un impuesto, parece que no interesa el efecto nefasto, el principio de igualdad, universalidad, solidaridad, equidad o justicia social.

Parecería que son ciudadanos de segunda y sus derechos son de menor jerarquía. Pero en realidad, solo se trata de una organización que no responde a ninguna ideología ni mandato político, solo a la ley. Hablamos de los militares y las Fuerzas Armadas.

Un panorama preocupante, un camino directo a la muerte por inanición, un futuro sin recursos humanos adecuados y bien preparados, sin moral ni confianza. Y en esa bajada, la salud amenazada en un sistema donde el Hospital Militar es factor sustantivo, no solamente para la propia organización sino para la sociedad en general.

Porque las FFAA, son un soporte que va más allá de la gran responsabilidad de la defensa de las libertades, la soberanía y la defensa nacional, hay un sistema que es usina de salud y alimentación para toda la nación y particularmente para la población militar.

Por lo expuesto, estos son días históricos, y serán recordados como el día que esta Institución fue avasallada en sus derechos y afectada en su futuro. La semana próxima se votará en el senado el infame impuesto a los militares, alentamos aún la esperanza de que el poder legislativo recuerde su mandato y responsabilidad respecto a las Fuerzas Armadas y su futuro.

El argumento de la singularidad del “estado militar”, la gran diferencia con los ciudadanos comunes, de una vida llena de renunciamientos y particularidades, amparados por el estatuto del empleado público, nunca fue escuchado.

La necesidad un estudio nacional, profundo y consensuado, un análisis adecuado del marco de defensa, políticas de defensa y militar antes de cualquier reforma y/o impuesto, sucumbió ante la necesidad de tapar agujeros económicos, aunque mucho ayudó, hay que decirlo, no solamente la estigmatización del militar sino la tranquilidad de que nadie les reprocharía nada públicamente.

Si hay algo que no ha influenciado en esta decisión es “el derecho”, el derecho comparado en el mundo sobre las Fuerza Armadas, el derecho adquirido por sus integrantes y muchos menos el derecho de todos los ciudadanos a disponer de una institución que tiene la responsabilidad de velar por todos nosotros y además sus integrantes, como pocas profesiones, están dispuestos a dar su vida por cumplir con esa responsabilidad.

Estamos en un tiempo, en los cuales los responsables de gobernar, confunden los asuntos estructurales con los accesorios, se mezcla irresponsablemente el futuro de las instituciones bases de nuestro sistema democrático con una necesidad de caja.

El uruguayo confió, y ayudado por el viento a favor, paso todo este tiempo seducido más que por líderes, por “actores de la izquierda uruguaya” y gracias a esa postura disfrazada de carisma y apelando a la traición intelectual si es necesario, han ido avanzando en los diferentes objetivos trazados, entre ellos las FFAA. ¿Venganza? ¿Estrategia? ¿Ignorancia? ¿Soberbia?, todas las anteriores…

La encarnizada lucha interna del Frente Amplio no ha podido con este “objetivo”, por dos razones, la primera por razones económicas, como dice el dicho, “el que se ahoga no repara en lo que se agarra” y la segunda, más grave, la explosiva y peligrosa combinación de la ignorancia, irresponsabilidad y ambición.

La gran interrogante es ¿cómo recuperaremos este destrozo? Porque de un impuesto resultara una corrida de recursos humanos especializados, que una vez acontecido no se recuperará fácilmente.

Se va a votar en el Senado sin tener en cuenta  que los militares se retiran con un haber de retiro apenas decoroso en el caso de los oficiales y miserables en el caso del personal subalterno, después de una vida profesional con salarios bajos comparados con los demás organismos del estado, pero con obligaciones diferentes, muy desajustados en la escala salarial comparada con los demás organismos del estado.

Es curioso el razonamiento cuando se intenta justificar el impuesto, “Todas las profesiones tienen especificidades”, dice Topolansky. Entonces cabe la pregunta ¿Porque no están todas las profesiones cómo excepción en el estatuto del empleado público? ¿O lo van a derogar también?

Es preocupante la situación en este contexto, pues por cuestiones de escala van desapareciendo y sufriendo los más débiles y sobrevive el más fuerte. En el caso de las FFAA, si el Estado no reconoce su responsabilidad. ¿Quién va a  fortalecer al más débil, o sea el soldado y su casi ridícula remuneración, dentro de la Institución?

En resumen, la recaudación desmesurada, el endeudamiento histórico, el mal gasto e incapacidad de gestionar el patrimonio de los uruguayos, sumado a las perlitas de tarjetas corporativas etc., nos preocupan y nos desorientan, no sabemos si es un proyecto o una resultante azarosa de la irresponsabilidad, sea como sea se vota a oídos sordos y es preocupante.

5 thoughts on “A oídos sordos se vota el impuesto

  1. Porque siguen engañando con un déficit que no es tal. Es responsabilidad de Rentas Generales hacerse cargo de las Jubilaciones y Pensiones Militares, después de que en 1993 se despojó a la Caja Militar de u$s43.000.000 para Rentas Generales, pasando a ser una Unidad más de las FF.AA., COMO “SERVICIO DE RETIROS Y PERSIONES MILITARES”, SIN FONDOS PROPIOS

  2. Completamente de acuerdo. Si el Servicio de Retiros hoy está en problemas (también lo está el sistema previsional general) es porque en democracia se lo despojó de un superhabit millonario para solventar rentas generales y por las acciones de los distintos gobiernos de turno de reducir las FFAA y también por otorgar jubilaciones a ex militares de su grupo ideológico q no las merecieron desde el punto de vista legal: les repararon la carrera y les otorgaron privilegios excesivos y compensaciones fuera de lo lógico y normal.

  3. Lo único que queda por decir es que esto es vergonzoso, no tienen escrupulos y eso de personas de bien no lo conocen abría que pedir su salida por no cumplir con lo estipulado por la Constitución.

  4. E esta muy bueno el comentario si se vota el impuesto tenemos que juntarnos y por medio de la justicia reclamar contra un impuesto tan inconstitucional como el IRPF y otros tantos hechos contra nuestra CARTA MAGNA.SALUDOS

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