Jorge Basur
Jorge Basur

El pasado domingo se realizaron elecciones en Chile y el ex presidente Sebastián Piñera ganó la primera vuelta de las elecciones. Sin embargo, todo lo que pronosticaban las encuestas de una muy holgada victoria no fue tan así como parecía y la victoria para la segunda vuelta del 17 de diciembre se torna complicada. Piñera obtuvo el 36,6% de los votos, lejos del 43% que le atribuían los sondeos. Con este resultado, el empresario opositor de 67 años que ya gobernó el país entre 2010 y 2014, no tiene fácilmente asegurado su regreso al palacio de La Moneda.

Piñera, al frente de la coalición Chile Vamos, se enfrentará en el balotaje al popular periodista Alejandro Guillier, de 64 años, que con el 22,6% de los sufragios convalidó lo que le daban las encuestas. Guillier, senador independiente desde hace cuatro años por el Partido Radical Socialdemócrata (PRSD), se postula por La Fuerza de la Mayoría, una de las dos coaliciones en que se ha dividido la alianza que gobierna Chile de la presidenta Michelle Bachelet y que incluye a partidos como el socialista o el comunista.

La sorpresa en estas elecciones la dio la también periodista Beatriz Sánchez, de 46 años representante del Frente Amplio, la izquierda alternativa indignada con los políticos tradicionales, que alcanzó el 20,3% de los votos en lugar del 14% que le atribuían los sondeos. Estos resultados permiten a Guillier soñar con la presidencia si logra una alianza o consigue el apoyo de los votantes de Sánchez. Además, Guillier contaría con los sufragios de la democristiana Carolina Goic (5,9%), que encabeza Convergencia Democrática, la otra coalición progubernamental.

A pesar de haber logrado menor apoyo del previsto, Piñera compareció ante sus seguidores convencido de ganar la presidencia dentro de un mes.

No obstante, Guillier también debería seducir a votantes de las otras opciones progresistas. Seis de los presidenciables son de centroizquierda, frente a dos conservadores, Piñera y el ultraderechista José Antonio Kast. En este sentido, Piñera no debería tener problemas para sumar los votos de Kast (7,9%).

“Espero ser el presidente de la unidad de los chilenos”, dijo el empresario, que lanzó un primer guiño a Kast agradeciendo “muy especialmente” su campaña y su resultado.

También Guillier se mostró seguro de la victoria en segunda vuelta. “Somos más y, por lo tanto, ganaremos en diciembre”, manifestó el candidato oficialista, mencionando que había recibido llamadas de felicitación de Sánchez y Goic. “Las puertas están abiertas para todos”, agregó, empezando inmediatamente la búsqueda de apoyos. “Somos más los que estamos por el cambio”, insistió. “Hoy triunfó el futuro y no el pasado, dijo Guillier.

Por su parte, Sánchez, la gran triunfadora de la primera vuelta, apareció exultante ante sus eufóricos simpatizantes. Sin adelantar su postura ante la segunda vuelta, insinuó un posible apoyo a Guillier. “Chile quiere un cambio y lo dijo hoy día votando”, aseguró Sánchez antes de criticar duramente a las encuestadoras que le atribuyeron un peor resultado y responsabilizándolas de no haber pasado a segunda vuelta.

La atomización de las opciones progresistas, así como la desmovilización de sus votantes como consecuencia de los numerosos casos de corrupción que afectan al gobierno –incluyendo a Bachelet, cuya nuera está procesada por un affaire inmobiliario– han favorecido a Piñera quien, no obstante, también está salpicado por operaciones financieras dudosas. De todas formas, la desmovilización es general, muchos chilenos están desencantados, lo que se ha traducido en un apoyo mayor del esperado a candidatos alternativos como Sánchez o Kast. En el 2012 el voto pasó a ser voluntario y provocó una caída de la participación, que llevo a una abstención de aproximadamente el 60% en todas las regiones en que se divide políticamente Chile. Por primera vez, pudieron votar los chilenos en el extranjero.

Piñera se postula con un programa que aboga por la continuidad del modelo económico neoliberal en el cual Bachelet introdujo algunas correcciones sociales, como las tímidas reformas tributaria y laboral o la introducción de la gratuidad en la enseñanza universitaria. La coalición Chile Vamos está conformada por cuatro partidos derechistas, los más destacados, Renovación Nacional (RN) –el de Piñera– y la Unión Demócrata Independiente (UDI), muchos de cuyos líderes aún defienden el pinochetismo.

Ahora de aquí al 17 de diciembre próximo, se realizara una intensa campaña entre Piñera y Guillier por lograr los acuerdos necesarios con las otras fuerzas para así obtener las mayorías que le aseguren la primera magistratura chilena.

El triunfo de Piñera en primera vuelta y su probable victoria en diciembre estaría demostrando que los vientos están cambiando en América con respecto a dejar de lado los gobiernos populistas que predominaron en esta última década.

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