Anibal V. Abreu
Anibal V. Abreu

“Que me van a hablar de arroz como si fuera boniato, yo lo conozco en la planta y usted lo ha visto en el plato…”.Popular expresión, que hoy en este periodo, está más vigente que nunca. Hemos escuchado mucho tiempo que todo era fácil y en realidad las condiciones de nuestra propia realidad era producto de gobernantes mediocres y ventajeros nos impedían crecer. Pero la nueva era de una nueva cabeza progresista que se venía hace más de una década y todo fluiría muy fácilmente, para dar  comienzo al famoso país de primera y hasta las raíces de los arboles temblarían.

Qué tristeza y desilusión deben sentir los que confiaron en esas fáciles afirmaciones, y también los que sentíamos sinceramente el deseo de que vinieran tiempos mejores.

La realidad hoy nos muestra que la crítica fácil, producto de una ingeniería electoral de muchos años, sencilla pero efectiva fue realmente nefasta para una sociedad, porque ante argumentos fáciles y poco profundos apostó al “peor no vamos a estar”.

Pero siempre se puede estar peor, en nuestro caso a los problemas estructurales, siendo un país en el cual hasta se ha llegado a afirmar que económicamente somos casi inviables, un pequeño y envejecido mercado interno, los económicamente activos con muchos pasivos arriba, se le subió la incapacidad de gestión del FA, la irresponsabilidad de proyectar sin proyectos y la traición intelectual que impidió el filtro de la ética y la moral.

Es así que, luego de una histórica bonanza económica (que nos confirma que hay un Dios aparte, porque nos imaginamos como estaríamos ahora sin ese periodo de viento a favor, sin embargo hoy estamos peor, mucho peor como sociedad.

A la preocupación de lo que venimos perdiendo en todos los aspectos, por ejemplo educación y seguridad, a la desaparición del respeto por los símbolos y a las instituciones, debemos sumarle la subestimación de la inteligencia de todos nosotros.

Hoy el ex vicepresidente, luego de una pésima gestión, plagada de errores, desprolijidades y mentiras, frente al histórico descalabro de la empresa más importante de los uruguayos, sigue queriéndonos hacer creer que está “tranquilo” y que es un asunto menor, hablando de que “quizás hubo errores, pero no delitos”.

El Presidente hace 6 meses que nos viene diciendo que “a fin de mes se firma el contrato con UPM, pero eso sí, nadie puede acceder a los términos reales del mismo. Ahora se apresura a anunciar (como  gran bomba) ¡se descubrió petróleo!, pero no explica que la probabilidad de sacar un mango y de que haya petróleo industrializable es bajísima, sin mencionar los resultados medioambientales.

El combustible es el más caro de la región y la energía es casi la más onerosa también.

Lo cierto es que la subestimación hacia el “que escucha” parece ser un síntoma de los tiempos de hoy. Hay nuevos actores políticos que han irrumpido en la escena, hoy que intentan cautivar al ciudadano común basado en denostar la acción política, o sea hacer política desde la “anti política”.

Grave error, porque eso encierra un mensaje que va en contra del sistema democrático republicano. Pretender solucionar aspectos esencialmente políticos con recetas anti políticas o lo que es peor con marketing y visiones de gestión de un GEO y no de un Gobernante puede no ser bueno para el sistema democrático. Uruguay no es USA.

También hay quienes en algunos colectivos intentan sostener las reivindicaciones legítimas, sosteniendo que “los políticos” no lo hacen. Cuidado con la falta de confianza en el sistema político, el partido político es la herramienta básica de la democracia. Si no tenemos claro estos conceptos nacen las locas pasiones de “outsiders” que pretenden armar movimientos desde la anti política. Eso es riesgoso. Porque debilita.

Bienvenidos las nuevas iniciativas, las savias nuevas en el escenario político, pero cuidado con pretender cambiar nuestro sistema republicano. Es un error pretender refundar lo que no me gusta o no me conviene como está planteado.

Hay ciudadanos que hoy brindan su militancia, compromiso y no claudicaran en defender las libertades y las instituciones, los jóvenes nos han ilustrado al respecto, confío en ese uruguayo, y no en el desentendido de los asuntos políticos, sin voluntad política no se mueve una hoja, y el desinterés da malos resultados, si lo sabremos los uruguayos.

Hay muchos colectivos en situación difícil, cuestionados por lo que hacen y no por lo que son. Nos preocupan los militares y sus familias; también los jubilados, y todos los que hoy están bajo la línea de la pobreza, condenados a convivir con la inseguridad y con pocas oportunidades para su familia. Porque lo más importante que se ha perdido y acentuado en la última década, es el respeto a la vida, a la educación y con ello se fue (o se está yendo) la posibilidad del ascenso vertical, en un país en el cual se podía dar vuelta muchas veces un cuello de camisa y remendar la ropa, pero el principal valor era creer en el esfuerzo y la recompensa era ser un persona digna y honesta.

Hoy en las zonas más pobres no da el tiempo para confiar, porque “hay que meterse para adentro”l

Por eso confío en lo que vendrá y me miro en aquellos uruguayos que forjaron nuestro país. La quiero pelear con mis compatriotas, porque como dice esa canción popular: “No soy de oficio adulón (pero confío) y aunque mi cuero sea corto, adentro de mi cuero estoy.”

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