Fernando Patrón
Fernando Patrón

Una cosa es afirmar que en el Partido Nacional (PN) no hay espacio para el wilsonismo y otra es que alguien no encuentre espacio en el partido.

Juan Raúl Ferreira en declaraciones de desafiliación al PN expresadas los primeros días de setiembre a “Caras y Caretas” reunió ambos conceptos en disímil unidad, cuya deducción posible sería: no hay lugar para el wilsonismo, yo soy wilsonista; por lo tanto, no hay lugar para mí.

Fundamenta su decisión en lo siguiente: dirigentes blancos desaprueban “Nuestro Compromiso con Ud.” y a Wilson faltándole el respeto y otros exteriorizan afecto, lo admiran a su manera, pero no vivieron su tiempo, no conocen la profundidad del pensamiento wilsonista. Reclama reivindicar “Nuestro Compromiso con Ud.”, como mejor resumen de ideas wilsonistas presentado en elecciones de1971y los trabajos de la Comisión de Inversiones y Desarrollo Económico (CIDE), constituida desde enero de 1960, donde Wilson formó varios grupos multidisciplinarios de trabajo logrando así establecer el primer diagnóstico económico nacional, plantear un plan de reformas estructurales e institucionales y otro orientador del desarrollo económico y social a diez años atendiendo las emergencias. Recomienda ver la película “Wilson” de Mateo Gutiérrez, pues -según él- constituye prueba determinante por la cual decidió desafiliarse del PN.

Los dirigentes blancos entrevistados no desaprueban “Nuestro Compromiso con Ud.”; expresan en forma graciosa las difíciles condiciones de trabajo en que se logró para resaltar el esfuerzo de Wilson y sus colaboradores. Los que muestran afecto por Wilson a su modo, alejados de la realidad, no es porque no vivieron su época, sino por no leerlo o escucharlo en un profundo análisis.

Es cierto que “Nuestro Compromiso con Ud.” constituye el mejor resumen de las ideas wilsonistas, pero fue concebido para la década del 70 y hoy muchas de esas ideas no son practicables como se manifiestan en el programa. Para reivindicarlo, se requiere realizar una interpretación inductiva hacia los principios que guiaron a Wilson, lo que nos permitirá extraer su adecuada adaptación a tiempos que corren. Como ejemplo, en los capítulos de diferentes sectores de la sociedad, la redacción comienza con las palabras “panorama actual” e inmediatamente continúa con propuestas de reorganización sectorial conforme a la Ley y finalmente el planteamiento de soluciones y cambios. Ello significa el principio de que, previo a la adopción de medidas de transformación, primeramente hay que asegurar y evaluar el normal funcionamiento de las instituciones para después -si corresponde- introducir los cambios. Igual criterio merece reivindicar los trabajos de la CIDE, los cuales surgen de Wilson como político filosóficamente liberal, desarrollista, convencido que la prosperidad de las personas no dependía de una lucha de clases -en la cual no creía y consideraba pesimista- creyendo en la convivencia pacífica de todas las personas con igualdad de posibilidades, integrando sus esfuerzos y recibiendo cada uno por aquellos su justa y equitativa remuneración. En tal sentido, tenía la obsesión de que el crecimiento financiero debería estar acompañado por el trabajo y desarrollo del país, considerándolo imprescindible para mejorar la vida de sus habitantes. Estos principios extractados de la CIDE y de “Nuestro Compromiso con Ud.” sumados a un ejemplo de ética y patriotismo ejemplar, conducen a la conclusión de que Wilson nos dejó -ante todo- una conducta política que en primera instancia la exigió dentro del partido respecto de su funcionamiento, unidad y relacionamiento con otros partidos y sectores de su ansiada “Comunidad Espiritual” del Uruguay.

Es imprescindible escudriñar esa conducta -a más tardar, ayer- ya que existen situaciones análogas protagonizadas por Wilson de aplicación a hechos diarios y que nuestras autoridades y representantes partidarios dejan pasar obedeciendo a lo políticamente correcto. Desde esta columna han sido innumerables los ejemplos redactados recomendando las acciones pertinentes.

Aun admitiendo que dirigentes o militantes tengan reparos con el wilsonismo, no es esta una actitud irrespetuosa hacia Wilson. En nuestro partido hay quienes se califican de oribistas, saravistas, herreristas, etc., identificándose con caudillos que Wilson revitalizó en aquella frase de “somos viento nuevo en viejas banderas” y en consecuencia aprendimos a valorar la historia partidaria.

Así, el 10 de enero de 1987en Kiyú señaló: “Llegaremos al gobierno si somos un partido, pero no llegaremos si en vez de un partido somos una murga. Un partido es fervor, entusiasmo, pero además es disciplina, un partido es cumplimiento de las resoluciones de sus órganos representativos gusten o no gusten; es una colectividad que reposa sobre la confianza recíproca de sus dirigentes y si no se les tiene confianza, pues que se los cambie, pero mientras se los mantenga, por lo menos que se mueva en un clima de solidaridad. No olvidar que los adversarios están fuera del lema, no adentro y al partido se le cambia desde adentro. Hay gente que se queja, se ofende por determinadas expresiones y comete errores graves, porque cuando el partido habla, habla contra el adversario. Los demás, en su legítimo derecho estarán o no de acuerdo, pero son blancos y merecen no solamente nuestro, respeto sino nuestra solidaridad y afecto. Esta es la única conducta que un ciudadano militante en cualquier colectividad política debe asumir”.

Además el ahora ex dirigente blanco olvidó un principio fundamental wilsonista: el partido más allá de dirigentes o legisladores, es su gente: ¿no considera lo que pensamos los “de a pié” sobre el wilsonismo en nuestro partido?

En la película “Wilson” Juan Raúl Ferreira declara que Wilson tuvo contacto con los tupamaros” y no especifica qué tipo de contactos ni los fines. Cualquiera podría razonar que Wilson estaba en complicidad con aquellos (muchos creen eso, inclusive en nuestro partido). No sé qué es más irrespetuoso hacia Wilson: si decir despectivamente que no se compartía “Nuestro Compromiso con Ud.” ni se tenía buena relación con él o que tuvo contactos con tupamaros y no aclararlos. Como la película “determinante” no determina nada, vale la pena recordar que Wilson dialogó con los tupamaros a fin de criticarlos, responsabilizarlos de sus actitudes y encausarlos, hasta tal punto que varios de ellos dejaron de ser tupamaros para incorporarse al Partido Nacional.

Cuando Wilson estaba en el exilio, coincidió con el Senador frenteamplista Enrique Erro en una reunión de cinco o seis jóvenes exiliados provenientes del MLN-T (Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros), donde tanto Wilson como Erro trataban de ganar el corazón de aquellos jóvenes. Erro, guitarra en mano, evocaba a los tupamaros elogiando sus acciones y justificando las mismas en pos de nobles ideales, mientras Wilson, desarrollando un riguroso análisis de los hechos históricos recientes, adjudicó a los tupamaros y a esos jóvenes la responsabilidad de atraer la dictadura y la tragedia que estaba viviendo el país.

Uno de los jóvenes, relató que Wilson, siendo sumamente severo e impiadoso en sus juicios sobre los tupamaros, fue quien les ganó efectivamente el corazón y no Erro, que dedicó sus cantos y el discurso a acariciarles el ego insurreccional y guerrillero (“Se llamaba Wilson” de Diego Achard, págs.162 y 163).

El 14 de abril de 1972,un comando tupamaro ultimó a Armando Acosta Y Lara (ex interventor de la Enseñanza Secundaria y ex subsecretario del Ministerio del Interior), a Oscar Delega, (subjefe del Departamento 5 de Policía), a su chofer y al Capitán de Corbeta Ernesto Motto. Luego, ocho tupamaros fueron abatidos por las Fuerzas Conjuntas y otros tres detenidos. Wilson y “el toba” Héctor Gutiérrez Ruiz se entrevistaron ese mismo día con los tupamaros, no para hacerles concesiones, sino para saber en qué condiciones estaban dispuestos a deponer las armas. (“Se llamaba Wilson” de Diego Achard, págs.33 y34). Es increíble que Mateo Gutiérrez haya desconsiderado en la película estos hechos y precisamente este último.

Juan Raúl Ferreira sostiene que dirigentes políticos de otros partidos, tupamaros y sindicales entrevistados en la película hablan mejor de Wilson y su importancia para Uruguay, pero esos dirigentes mediante su palabrerío superficial encubren verdaderas convicciones anti wilsonistas.

Luis Iguini, dirigente sindical preso por la dictadura, refiriéndose al Pacto del Club Naval dijo que él y sus compañeros lo apoyaban, pues querían salir en libertad, no explicitando que el Partido Colorado (PC) conducido por Sanguinetti y el FA por Seregni, en agosto de 1984 pactaron con la dictadura un entendimiento de concurrencia a elecciones que generó derechos y obligaciones a cumplir por cada parte: asegurar la no revisión ni asistencia a la Justicia de los responsables de las violaciones a los Derechos Humanos (PC-FA) a cambio de la entrega del gobierno (dictadura), aprovechándose electoralmente de que Wilson estaba encarcelado por el régimen. A voz inmediata, soportamos a Mujica comentar que Wilson “debió ser presidente, pero no tuvo suerte”. ¿Llama no tener suerte a que sus compañeros frenteamplistas en el Club Naval pactaron con la dictadura ir a elecciones ignorando los derechos humanos y comprometiéndose a no revisionarla aprovechándose electoralmente de que Wilson estaba preso? Iguini reconoce (sin quererlo) que pactaron, pero no reconoce las obligaciones contraídas en el pacto y desconoce que ellos y los tupamaros (entre tantos, Mujica) recuperaron la  libertad, no por el Pacto del Club Naval, sino por la Ley de Amnistía generada y votada los primeros días de marzo de 1985 a impulsos de Wilson y que fueron resarcidos y restituidos a sus lugares de trabajo por otra ley también generada a iniciativa de Wilson, de lo cual no he leído ni escuchado el más mínimo agradecimiento a Wilson por tales actitudes.

Mateo Gutiérrez entrevista a estos dirigentes frenteamplistas y de otros partidos que opinan sobre Wilson y no recurre a nadie para obtener lo que Wilson pensaba de ellos. Ignora al respecto su excelente discurso del 26 de junio de 1973 en la Coordinadora del Cerrito previo a la disolución del parlamento, donde definió su férrea oposición a quienes apoyaron el Golpe de 1973 y mantuvieron al presidente golpista Bordaberry en el poder y a los  tupamaros que planeaban un golpe unidos a militares golpistas: “si no quisiera el Partido Comunista y la CNT(hoy PIT-CNT) aquí no habría dictadura militar…. ¡con totalitarios nada, nada, nada!” sentenció. Días antes, Seregni había dicho que el país corría “el riesgo de que se instaurara una dictadura de derecha”; Wilson allí mismo le respondió: “¡No, no, no es así! El peligro no es que se instaure una dictadura de derecha ni de izquierda. ¡El peligro es que se instaure una dictadura cualquiera que sea!”

Después de estas apreciaciones, hay espacio para wilsonismo en el Partido Nacional; es una necesidad patrimonial, principista, impulsora de la militancia y condición imprescindible para  llegar al gobierno (“Desafío a lo que nos falta”, La Democracia Nº 206 -19/8/16,pág.15).Y si está ausente el wilsonismo en el partido, pues a dárselo; resultando lamentable que quienes habiendo conocido a Wilson y con la posibilidad de ser atendidos dentro del Partido Nacional, decidan abandonarlo o contribuir a ello, desconociendo hechos ejemplares y principios wilsonistas y a militantes que desean dotar al partido de la conducta que nos dejó Wilson.

5 thoughts on “¡Sí, hay espacio!

  1. Totalmente de acuerdo con este artículo. Yo también me arrimé al wilsonismo – entre otras cosas – por lo que decía “Nuestro Compromiso con Ud.” Y recuerdo cómo las propuestas que hacía Wilson en aquella época eran, no sólo descalificadas por los dirigentes de la izquierda, que andaban con consignas como “reforma no; ¡revolución”; “el que no cambia todo, no cambia nada”, sino descalificándolo al mismo Wilson con epítetos como “oligarca”, “latifundista”, “andá a hacer reforma agraria en tus estancias”, y otras lindeces por el estilo. Que decían que lo de Wilson era una maniobra divisionista de las fuerzas que pedían cambios, e incluso llegaron a publicar “a Wilson lo financia la Esso”, una semana antes de las elecciones del 71; acusación que después fue descrita como errónea, pero un año y pico más tarde, cuando ya estaba implantada la dictadura. Y que esa gente, y los que los continúan, son los que crearon el Frente Amplio, desde donde ahora se levantan tantas voces de encomio hacia Wilson, en una actitud que más se parece a la de los parientes que están peleados contigo, y que cuando falleciste, vienen a tu velorio para llorar un poco y ver con qué prendas de tu ropero se pueden quedar… Con gente de esa clase no es posible hablar de un wilsonismo con sinceridad.

  2. Estimado Fernando. Todo es cierto y te felicito pero me atrevo a darte un consejo: NO PIERDAS EL TIEMPO CON JUAN RAUL. NO VALE LA PENA

  3. SI NO HUBIERA ESPACIO PARA EL WILSONISMO, EL VERDADERO, ENTONCES, YA NO HAY MAS PATRIA!!!NADIE COMO WILSON NOSTRANSMITIO EL SENTIDO DE UNIDAD, NO OJOS EN LA NUCA, NO PELEAS EN LA FAMILIA BLANCA. SERIA UNA VERDADERA PUÑALADA TRAPERA!!!!

  4. Excelente!!! Los puntos sobre las íes. Lo lamentable es que con ese sujeto ni vale la pena perder tiempo. Y más lamentable aún es que sea el hijo de un grande como Wilson. De todas formas viene muy bien rememorar la historia verdadera para que algún “olvidadizo” no se haga el distraído. Como siempre, Fernando, es un aleccionante placer leerte.

  5. Roberto Teijeiro y Alfredo Yakes.Agradezco su consejo y valoración,pero la finalidad de mi artículo no obedece a ninguna reprimenda a Juan Raúl;el contenido así lo demuestra.Poco me importan los conceptos y principios que puedan mover su actividad política;allá él con su forma de pensar que,además está en total libertad de expresar su pensamiento y decidir su destino.Por lo tanto,mi esfuerzo no está dirigido a influir en el propio Juan Raúl.Lo digo porque-en ese sentido-no es necesario prever ninguna pérdida de tiempo.Sí me interesa-aún a costa de perder el tiempo(que en este caso es como ganarlo)-“abrirle los ojos”a nuestra gente que percibo puede no tener claros algunos conceptos y más aún cuando quienes están en condiciones y tienen el deber de de aclararlo(por su ubicación institucional en el partido)han omitido hacerlo con la suficiente claridad.En consecuencia,como militante,he asumido el deber de hacerlo.

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