Dr. Jorge Parodi Bernardi
Dr. Jorge Parodi Bernardi

Estos días asistimos al informe de UNICEF sobre la pobreza y la infancia y comprobamos cómo de alguna manera, quienes defienden lo indefendible, que es la estrategia impulsada por el frente para superar esa pobreza, nos hablan de los buenos resultados y comparan las cifras uruguayas con el resto de América Latina.

Se aclara que el descenso de la pobreza refiere a la pobreza medida por ingresos, porque si se mide como se hacía en los 90, por las necesidades básicas insatisfechas, las cifras serían mucho peores.

Uno de los voceros, especialista en “Políticas Públicas” de UNICEF, Gustavo De Armas, considera que eliminar la pobreza es una medida factible a mediano plazo.

La clave está, afirmó el especialista, en mejorar las condiciones de vivienda y de educación para las generaciones más jóvenes. Esto se debe a que 50% de los jefes de hogar con niños menores de 14 años “a lo sumo” completó la educación primaria.

En primer lugar llama la atención la coincidencia entre la estrategia aplicada por el FA para reducir la pobreza mediante aportes económicos a las familias más pobres, cuando el indicador utilizado es el nivel de ingresos

A mí me hace acordar a las denuncias que se hacían contra el pachequismo de los 70 que se decía repartía vino y otras cosas en los cantegriles para “comprar” sus votos. Hoy sus mayores críticos reparten el dinero de todos nosotros, con el mismo objetivo.

Mientras tanto se mantienen muy poco modificadas las otras variables (Vivienda, educación, salud, etc.) La cifra de niños que viven en los asentamientos es vergonzosa

Refuerza el optimismo de De Armas la comprobación que esas situaciones deplorables se encuentran concentradas en una zona de la periferia de nuestra ciudad.

Como a esta gente les gusta comparar lo que han hecho con la gestión del Partido Nacional, sería bueno recordarles que en nuestro gobierno el Fondo de Inversión Social de Emergencia fue creado para atender estos problemas y como lo insinuaba su logo pretendía ser una mano extendida por la Presidencia de la República a los más necesitados. Entre otras cosas el FISE encontró alojamiento para un número importante de familias que vivían en la calle, se consiguió que los hombres de esas familias ingresaran en la construcción, que estaba en auge, se procuró terrenos para construir alojamientos transitorios para familias a ser realojadas, se colaboró con grupos pertenecientes a esos asentamientos entregándoles bloqueras para que se hicieran sus propios bloques y además se contrató una ONG dirigida por el Arquitecto Miguel Cecilio para que realizara un relevamiento de todos los asentamientos existentes en Montevideo, se los ubicara en un mapa informático (Mapinfo) y se analizara la situación patrimonial de cada uno de los padrones ocupados.

Por su parte el gobierno impulsó la creación del Ministerio de Vivienda, destinó donaciones para la construcción de los núcleos básicos evolutivos, que hoy sus detractores llaman “núcleos húmedos” y que eran estructuras de material que disponían de baño, cocina y un estar, construidas en predios que permitían la ampliación posterior por parte de los beneficiarios y además gestionó ante el BID un préstamo por 100 millones de dólares para construir un importante número de esas estructuras.  Cada conjunto de esas viviendas contaba con un CAIF para la atención de los niños. En algunos de esos grupos fueron alojadas familias provenientes del desalojo de hoteles del centro.

Es necesario aclarar que no se tuvo en cuenta que, no se resolvía el problema exclusivamente con las viviendas, sino que eran necesarias otras acciones que permitieran un abordaje integral de la problemática con la participación multidisciplinaria de profesionales del área social, que contribuyeran a lo que hoy se llama “construcción de ciudadanía”.

Una dificultad muy frecuente y que debe ser abordada profesionalmente es la negativa a abandonar su barrio, por numerosas razones sociológicas, muy atendibles por cierto.

Durante esa administración, a su vez, se duplicó el número de viviendas construidas en toda la historia del Programa MEVIR.

Por todo esto me atrevo a afirmar que el combate a la pobreza no se resuelve ni repartiendo dinero, ni construyendo viviendas como acciones aisladas. Para tener resultados consistentes y lograr el objetivo de erradicar la pobreza como lo propuso De Armas y la UNICEF o como lo propuso Luis Lacalle Pou mediante su propuesta de Asentamientos 0, se debe procurar u acuerdo de estado para que el éxito no se disputable y sólo le pertenezca a los destinatarios.

Lo que sí creo que se debe coincidir con De Armas es cuando afirma: “La clave está, afirmó el especialista, en mejorar las condiciones de vivienda y de educación para las generaciones más jóvenes. Esto se debe a que 50% de los jefes de hogar con niños menores de 14 años “a lo sumo” completó la educación primaria”

Lástima que ese esfuerzo que tiene mucho de económico no se antepuso al reparto de dinero y no se aprovechó la bonanza por la que pasamos en esta última década de gobierno frenteamplista.

La otra consideración que gusta repetir el oficialismo se relaciona con el lugar en el ranking que ostenta Uruguay en relación a otros países de América Latina.

Cuando ocupaba la dirección del FISE participé en varias reuniones convocadas en el marci de un Programa destinado a superar la pobreza.

Una de las dificultades más grandes para avanzar fue que las metas posibles para la mayoría de los países, ya habían sido superadas por Uruguay.

Por ello me parece poco honesto que se muestre como logro algo que viene siendo así desde hace más de 30 años.

Los niños siguen sufriendo de insatisfacción en varias de sus necesidades básicas, concentran los valores más altos de la pobreza y el gobierno en general y el partido Comunista en particular festejan indiferentes prometiendo “pompitas de jabón” que se desaparecen a poco de ser lanzadas.

Deja un comentario

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong> 

required