Dr. Jorge Parodi Bernardi
Dr. Jorge Parodi Bernardi

Tengo la sensación de que una vez más la oposición está pegando en el clavo y en particular nuestro compañero Martín Lema ha levantado una cantidad de alfombras que ocultaban groseras faltas de gestión.

Lo hecho por Martín ha generado que un personaje tan particular como el Diputado Rubio haya decidido impulsar la investigadora y para desgracia de quienes viven obsesionados con marcar la cancha entre izquierda y derecha, no tienen más remedio que observar a los supuestos extremos unidos en aras de un bien común: denunciar lo que está mal hecho.

Al tenor de las denuncias, éstas están evidentemente centradas en temas de gestión, amiguismo, conflictos entre el interés público y el privado, etc. Y parece lógico porque la salud, su cuidado y su promoción no es un tema que haya estado en la agenda política hasta que Marita, Olesker y siguientes no se hayan empecinado en resaltarlos como uno de los mayores logros de esta fuerza política.

En el Capítulo destinado al Sistema Nacional Integrado de Salud del Congreso Ideológico Wilson Ferreira Aldunate, los panelistas dejaron en evidencia algunos fracasos de esta iniciativa y pese al intento permanente de defenderla por parte de los defensores de lo indefendible resulta tremendamente difícil encontrar esos logros.

Miranda le planteó a Vázquez que quería prestarle “especial atención” al Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS) porque si bien “tiene defectos” es una de las políticas “más importantes” de los gobiernos de izquierda.

Ante una afirmación de esta magnitud y naturaleza mi viejo hubiera exclamado, sin lugar a dudas, aquello de “cómo será la cañada cuando el gato pasa al trote”. Porque si este simulacro de reforma, repleto de “pompitas de jabón”, es una de las políticas más importantes ¿cómo será el resto?

Con la brillantez que los caracteriza y con esa obsesión de tratar de tapar el sol con un dedo, parece que la segunda fase prevista cuenta con un par de proyectos:

Uno de los proyectos establece que los directores de los hospitales deben ser designados por concurso y en base a las propuestas de gestión que presenten. El ministro de Salud Pública, Jorge Basso, dijo hace algunas semanas que su cartera quiere profesionalizar la gestión pública y si bien el posgrado en administración no será un requisito excluyente, sí se evaluarán los méritos y antecedentes de las personas que se presenten a concurso.

Yo dirigí servicios de salud sin el postgrado terminado, pero lo hice a fines de los 80, cuando el catedrático de la especialidad sostenía que para conducir un servicio de salud había que “pararse en el pescante y observar cómo venía la mano para poder tomar las mejores decisiones”. Hoy debería ser una exigencia indiscutible la formación académica, en la que las maestrías y los doctorados son cada vez más necesarios. Las Ciencias Organizacionales se han desarrollado de manera tal que ignorarlas es disonante con la voluntad de optimizar la gestión de las organizaciones.

El otro proyecto que maneja el oficialismo busca “clarificar las distintas interpretaciones” sobre conjunción del interés público y privado en el manual de contratación pública (Tocaf). Tengo la sensación que el tema es mucho más ético que reglamentario y que la mejor manera de resolverlo es terminando con las mayorías parlamentarias que no han hecho otra cosa que encubrir todas estas irregularidades.

Miranda agregó: “Ellos (por el Partido Nacional) son de la teoría del sistema exclusivamente privado y el que no tiene (recursos) no llega. Además, aseguró, existen intereses corporativos que están en juego.

Otro disparate más propio de quien trata de tirar trompadas a diestra y siniestra sin siquiera analizar hacia dónde van, como esos boxeadores  que se sienten acorralados y casi groguis y se les han acabado las fuerzas.

Ignorar que en este país la gente, en su enorme mayoría, sólo se asiste en los servicios de ASSE, porque no tienen otra opción, es por lo menos tonto.

Desconocer la estrecha relación entre el Sr. Presidente de la República y su hijo y la actividad asistencial privada, es poco honesto.

Pero más allá de eso, plantear el tema de la privatización de los servicios de salud del estado, como dogma del Partido Nacional, es pecar de ignorante, porque para cualquier persona medianamente informada de la realidad nacional y de su cultura en relación al tema, debería entender que es absolutamente imposible optar entre esas dos modalidades asistenciales, que hay muchas cosas para resolver que seguramente las iremos planteando y que para empezar, si se pretende hacer cosas en serio hay que focalizarse en reducir las inequidades existentes entre los usuarios de los diferentes servicios, entre quienes viven en la capital y los que viven en el interior, entre quienes viven en las capitales departamentales y quienes lo hacen en las poblaciones más alejadas.

Hay que racionalizar el gasto, impulsando las coordinaciones interinstitucionales entre los diferentes servicios del estado, para mejorar su eficiencia y su eficacia.

Hay que investigar y desarrollar la complementariedad entre los público y lo privado, para optimizar las inversiones, hacerlas llegar a quienes no pueden acceder a muchos servicios concentrados en Montevideo.

Uno no sabe que es peor, si la ignorancia del tema o la improvisación que lo bastardea.

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