Michael Castleton
Michael Castleton

Como tantos uruguayos en el día que corre, 12 de octubre, Día de la Raza, escuché en una radio local, Cx 8 radio Sarandí una entrevista muy interesante con el actual presidente de la república. El Dr. Vázquez Rosas hizo muchas apreciaciones y algún anuncio bien interesante.

Lo que a mí más me interesó es el optimismo que desprende Vázquez Rosas  en la entrevista, que en realidad no puede ser de otra manera, y, a su vez, la razonabilidad de sus dichos.

El problema que tengo es unir los dichos del presidente con la realidad cotidiana de nuestro país.

Siendo honesto la realidad es que si todo se diera como dice el presidente estaríamos más que bien, estaríamos todos gordos como se dice en campaña. Pero, con el debido respeto uno no ve esa realidad en la cotidianeidad de la existencia de los sufridos orientales.

Parece lejano ese país con decenas de miles de desocupados, ese país con empresas que cierran todos los días, ese país donde la educación está en el peor momento desde la reforma vareliana, ese país donde la inseguridad campea y donde todos los días se expolia a todos los orientales para, en buena medida, comprar votos con vistas a la próxima elección. O, donde el hedor de la corruptela se extiende en todos los estamentos del estado como el que escribe al menos no tiene memoria. Esto como muestra, hay más, mucho más, pero no deseo aburrir al lector con una más extensa letanía de los males que nos aquejan a los uruguayos y que la mayoría conocemos.

Dando por buenas las intenciones del presidente Vázquez Rosas uno no puede dejar de preguntarse dónde está el problema.

Sin duda  alguna, a juicio de quien escribe el gran problema de este gobierno yace en la dicotomía entre su filosofía profundamente colectivista y la realidad. Sin duda, además, del mal manejo ‘macro’ de la economía y de las tontas posiciones en materia de comercio exterior. Sin embargo  el tema va mucho más hondo que lo enunciado. El problema de este gobierno, prácticamente insoluble, es que en realidad parecerían haber varios gobiernos en el país.

Primero el gobierno electo con Vázquez Rosas a la cabeza. Luego el Sr. Mujica Cordano y su Mpp. Luego el Partido comunista, que, fuera de toda proporción a su caudal electoral maneja tanto la salud pública como el mal llamado desarrollo social a través del ministerio homónimo y por último la vieja y querida CNT, que en definitiva no tiene muy claro si es un partido político, una central gremial, o ambas cosas.  Es muy difícil sino imposible manejar un país así.

Nuestro país hoy parecería ser manejado por una verdadera oligarquía del poder, todos y cada uno con sus propias agendas y sus propios intereses corporativos muchas veces contrapuestos a la voluntad del gobierno electo.

El gobernar lleva entre otras muchas cosas, dos aspectos implícitos e intransferibles, mandar y priorizar. No parece que el gobierno electo pueda hacer ninguna de las dos cosas con la efectividad y ejecutividad que debiera.

Nadie puede dudar del poder del Sr. Mujica Cordano y su compañera actual vicepresidenta de la república. Tienen mayoría dentro del conglomerado de gobierno en el parlamento. Hacen lo que el gobierno manda, si quieren. El partido comunista usa el gobierno y las ventajas que otorga la democracia para lentamente horadar a ambos para llegar a sus curiosos, en este momento de la historia, fines políticos.

La CNT en realidad parece no tener claro su rol de central sindical, y, si no pretende directamente detentar el poder político al menos pretende sembrar el gobierno con cuadros graduados de sus filas, cosa que va logrando.

Una bolsa de gatos. El Dr. Vázquez Rosas debe lidiar con esta situación para lograr, aunque sea alguno, de los objetivos propuestos por este, su segundo gobierno.

Los orientales hasta ahora hemos visto muy poco. Hemos visto un gobierno apagando incendios, la mayoría internos y un gobierno jugado al ciclo económico que es irreductible y sigue su propio derrotero sin injerencia de mandatario alguno sea del color que sea.

En efecto, parte de priorizar en el gobierno es justamente acondicionar el país para aprovechar las variaciones del ciclo económico. Ningún gobierno serio puede hacer más, pero este  ha mostrado poco o nada en este sentido.

Si efectivamente se firma la nueva mega inversión con la empresa finlandesa UPM, será interesante ver si los gobiernos paralelos que sufrimos no se dedican a tirarle del saco al gobierno nominal pidiendo concesiones absurdas como precio de su apoyo. Cosa que, como siempre, pagaríamos todos.

Este gobierno es débil en ese sentido. Todas sus decisiones deben ser primero negociadas y acordadas con sus socios gubernativos antes incluso que con la oposición. Esto constituye un gobierno débil por definición, por más que el presidente trate de representar lo contrario.

Es casi imposible gobernar así. Lo más preocupante es que este gobierno está atado de pies y manos por sus contradicciones internas, cada una representada por alguno de los gobiernos paralelos que sufrimos.

Se aproximan inexorablemente las elecciones nacionales. Alguno dirá que falta mucho, pero el gobierno estará entrando en la etapa del ‘pato manco’ y los ojos y el esfuerzo de todos los actores políticos estarán puestos en la liza electoral, haciendo aún más difícil la tarea de gobernar.

El tema de fondo es que hay una lección para aprender de todo esto. La unidad y la comunión de objetivos. Este gobierno no los tiene, la va llevando pero poco más que eso. De ahí la inmovilidad en que estamos.

Los Blancos  tenemos como partido, y, si no cometemos algún error garrafal de esos que a veces cometemos, la posibilidad concreta de llegar al poder en el 2020.Bueno sería que tomáramos como lección las dificultades del Dr. Vázquez Rosas y tuviéramos bien claros nuestros objetivos y políticas antes y no después de la elección.

Gobierne quien gobierne luego del 2020 habrán de tomarse decisiones duras y habrá que establecer de una buena vez prioridades claras para nuestra nación.

Por definición esto solamente se puede hacer si un gobierno detenta el poder. Es imposible con un gobierno nominal y varios sub gobiernos como en la actualidad.

Si nuestro partido llega al poder deberemos tener esto muy claro y actuar en consecuencia. El país precisa prioridades y decisiones.

Esto tal cual están las cosas solamente se los puede dar un Partido Nacional unido y con los objetivos claros.

Cualquier otra cosa sería más de lo mismo.

Mala cosa para Uruguay.

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