Ruben Castelli
Ruben Castelli

Así lo definió Víctor Hugo Morales a Ernesto Guevara Lynch de la Serna, conocido en la jerga de la izquierda vernácula como el “Che”, “el Jesucristo de nuestros tiempos”.

La comparación es odiosa, como de quién la expresó.

El relator y amanuense del kirchenerismo, nacido en nuestro país lamentablemente, ha asumido una postura filosófica repugnante que enerva a más de uno. 

Poner a Cristo en el mismo escalón, con un criminal, asesino, disfrazado de revolucionario, descalifica en este caso a Morales, pues debe saber este señor que hay cosas que no son comparables como Cristo, la Patria y Artigas.

Dicho esto del filósofo K, remitámonos a recordar las atrocidades de este genocida argentino nacido en Rosario y cuyas manos estuvieron siempre teñidas de sangre.

El Che Guevara, fue el responsable de la mayoría de los fusilamientos de la cárcel de La Cabaña. Era un hombre que castigaba con firmeza a cualquiera que no pensase como él. Castigaba a los homosexuales, a los que vestían con ropa extranjera… Impuso para ellos trabajos forzados.

Han transcurrido 50 años de su muerte, siendo muchas las voces en su contra y otras tantas enceguecidas por un fanatismo desigual e inmortalizado en una imagen que aparece hasta en tazas de café.

Así lo hace saber en su libro el periodista y escritor cubano Jacobo Machover, quien dice que se trata de una figura que ha sido magnificada por todas partes del mundo.

Se lo considera un héroe revolucionario, un romántico, un humanista, cuando en realidad en mi país, en Cuba, ha sido uno de los principales responsables de las ejecuciones que se produjeron en 1959 e incluso antes, cuando estaba en la Sierra Maestra luchando con Fidel Castro.

A mí me parece que es una vergüenza seguir mostrando afiches y camisetas con la cara de alguien que es un verdadero asesino, y sin ninguna razón, de gente que no había sido juzgada.

Cuando había juicios, duraban media hora o ni siquiera eso y la gente era condenada a muerte sistemáticamente bajo pretexto de haber sido esbirros de la dictadura de (Fulgencio) Batista, pero eso no era comprobado. No fueron juicios dignos.

Quien creó el mito del Che Guevara fue por un lado Fidel Castro y, por otro, una serie de intelectuales europeos, norteamericanos, y latinoamericanos también, que lo elevaron a la categoría de un ser perfecto, el ser más completo de nuestra era, como dijo el filósofo francés Jean Paul Sartre.

Creo que hay una gigantesca mentira alrededor de ese hombre que le profería un culto a la muerte desde siempre, desde incluso antes de ser revolucionario y estar con las tropas de Fidel Castro y luego en Bolivia.

Quienes veneran a este genocida deben saber que el Che, cuando hizo ejecutar a la gente en la fortaleza de La Cabaña, en 1959, fueron cerca de 200 ejecuciones.

Y saben algo, en ese momento no había guerrilla, no había guerra. El ejército de Batista había sido derrotado, no había la más mínima resistencia. Esas ejecuciones fueron a sangre fría.

No fue una cuestión de guerra, no existían enfrentamientos de unos con otros, fue una simple venganza y una voluntad de sangre por parte del régimen castrista llevada a cabo por el Che, que en ese momento ocupaba el cargo de comandante en jefe de la fortaleza La Cabaña.

Tristeza, pena, da ver, a muchos jóvenes de por acá y desde otros puntos del globo, utilizar diferentes objetos y hasta tatuajes con la imagen de este asesino, disfrazado de revolucionario de los 50 y 60.

Como tantos izquierdistas que quebrantaron la ley, sembraron el terror, miedo y muerte, no puede y no debe tratárselo como referente revolucionario de nuestros tiempos. Es una gran mentira.

En nuestro país, la Cámara de Representantes realizó un homenaje al Che Guevara, a 50 años de su muerte. La sesión extraordinaria fue convocada a pedido del diputado comunista Gerardo Núñez y no contó en sala con representantes de la oposición.

En su enceguecida alocución Núñez decía, “muchas veces se intentan tergiversar” los dichos de Guevara en aquella oportunidad. “El socialismo no es solo un modelo económico. Es también la capacidad de organizar el tejido social y comunidad”, señaló el legislador. “Reivindicar al Che es reivindicar el hoy. Es transformar, motivados por el amor, nuestras actuales circunstancias”.

Núñez es otro de los seres que habitan este bendito país y planeta, que opinan igual que Morales y que sus dichos se merecen el más irreconciliable de los  rechazos.

Lo del Che es una mentira que ha sido repetida millones de veces y como tal la quieren seguir vendiendo al mundo a pesar de los años.

Es hora de terminar con esta farsa, y ahora merced a los beneficios que nos otorgan las redes “morales”, es mucho más fácil llegar a miles de personas para que se sepa, quien en verdad fue este personaje oscuro, vestido de revolucionario.

Otro héroe de barro, que debemos desenmascarar para que no se le venere y se compare con Cristo.

Si hay algo que le cabe a la izquierda es el caso, que siempre han tenido y tienen entre sus filas falsos revolucionarios y verdaderos asesinos. Ese rotulo difícilmente puedan sacárselos, pues historia y presente, así se lo demuestran acá o en otro sitio del mundo.

Pero de algo, si,  uno puede estar seguro y es que “Intentar mantener buenas relaciones con un comunista es como acariciar a un cocodrilo. Cuando abre su boca, no puedes decir si está intentando sonreír o preparándose para tragarte”.

En este tema siempre quieren tener la razón, más allá de que hayan transcurrido 50 años sin su Che.

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