Francisco Faig
Francisco Faig

Seré un poco más largo que de costumbre. La forma web que ha tomado La Democracia lo permite sin problemas, pero el desafío será retener la atención del lector. Se verá que hay muchas notas al pie de página: se trata de referencias a artículos de El País, y una referencia a un editorial de ese diario, en las que en todos los casos se reflexiona sobre lo aquí mencionado y en muchísimos casos se aportan además datos y cifras.

Estamos a 12 años del inicio de los gobiernos del Frente Amplio (FA) a nivel nacional; pasamos la mitad del período actual de Vázquez; y faltan 2 años para las elecciones generales. ¿Qué balance de largo plazo se puede hacer de este Uruguay progresista? No los cotidianos argumentos de batalla, no las propagandas oficialistas a veces exitosas. Sino un balance largo que diga más sobre nosotros como sociedad que lo que simplemente se pueda argumentar sobre el FA en el gobierno.

  • La preferencia por el presente

Toda sociedad articula siempre sus intereses y urgencias de corto plazo con los que más importan para el futuro. Algunas ahorran mucho y reinvierten haciendo posible así un futuro mejor. Otras prefieren gastarlo todo ahora y que el mundo o el endeudamiento o lo que fuere se ocupe del futuro cuando lleguen tiempos de apremios.

En 2005 Uruguay salía de una de sus peores crisis económicas y financieras. Menos grave que la de 1982, pero grave al fin. En toda esta década progresista en la que hubo gran crecimiento económico, grande al punto de que no se tienen recuerdos de algo similar a estos años, el FA y la sociedad toda privilegiaron el presente al futuro. Es decir: privilegiaron el gasto, el aumento de salarios reales y la mejora general en las condiciones de vida, a cualquier previsión que importara ahorrar ahora para tener algo mejor en el futuro. Lo hicieron como siempre pasó, o al menos como hace 60 años que se hace[1].

Hay muchos ejemplos de esa actitud: todas las infraestructuras carreteras, portuarias, etc. se vinieron abajo o no se mantuvieron al nivel de calidad que exige el aumento del movimiento económico, porque no se invirtió lo suficiente; se facilitaron las jubilaciones[2]; se está ahora por aprobar un régimen muy favorable a los cincuentones más pudientes con un costo diferido enorme y mal calculado; el déficit fiscal ha sido la regla, con un aumento de presupuesto enorme en toda la década; la deuda pública ha crecido, es cierto que a la par del aumento del PBI, pero nominalmente el salto ha sido muy pero muy grande.

En comportamientos más microeconómicos, es claro que hubo un enorme aumento del consumo en general, con una década de amplios accesos a bienes de equipamiento que fueron aprovechados por los uruguayos. Al aumento considerable del salario real se sumó la baja relativa del costo de tantos bienes que antes parecían imposibles de comprar[3].

Quedaron así relegados los temas que precisan de mayor gasto a futuro: los casos más notorios fueron la educación pública, en particular concerniente a los liceos de las zonas más carenciadas, y las infraestructuras que se fueron debilitando. No digo que no se haya invertido. Digo que notoriamente esa inversión no ha sido suficiente para los desafíos que enfrentamos. Porque el Uruguay y el FA en estos años, siempre, privilegiaron el presente al futuro.

  • El reacomodo de la clase media

Visto en perspectiva la urgencia mayor del FA ha sido volver a situar en una franja de consumo medio y de satisfacción social a centenares de miles de uruguayos que se habían caído con la crisis. Y lo logró[4].

Fue un reacomodo que no impidió a los más ricos hacer las ganancias más grandes en el último siglo del país. El dinero que hizo en particular todo lo vinculado al campo no tiene antecedentes cercanos. Lo hizo por un cambio fenomenal en la estructura de propiedad de la tierra, por un precio internacional de productos excepcionalmente alto, por una tecnificación y especialización productiva, administrativa y de gestión revolucionarias. En cualquier caso, la burguesía hizo plata en estos años como nunca antes, lo que generó grandes aliados del FA en esas clases altas y acomodadas, algo que por cierto no se dice mucho.

Mientras que eso ocurría, el reacomodo de la clase media se hizo con los instrumentos clásicos que el Uruguay conoce desde al menos la época de Luis Batlle[5]. Las viejas prohibiciones de entrada al Estado de parte de los partidos tradicionales sobre todo a partir de los 90 se derogaron. Sobre todo, se usaron la entrada masiva al Estado y las mayores prestaciones del Estado de bienestar: son los más de 100.000 uruguayos que entraron al Estado en esta década, las decenas de miles de jubilaciones más fáciles que antes, los miles de enchufados que perviven gracias a tales o cuales contratos u ONGs vinculadas al Estado, etc[6].

Además, la inmensa mayoría de los compañeros frenteamplistas obtuvieron sus cargos, prebendas, vínculos, contratos o beneficios clientelistas del Estado en esta década progresista[7]. El asunto no es menor, porque sobre todo para la generación nacida entre 1955 y 1965 aproximadamente, fue clave en estos años acomodar el cuerpo para poder acceder a jubilaciones mejoradas en los próximos años, o poder hacerse de un piso de ahorro que ni su juventud ni las condiciones económicas de los años 80 y 90 les había permitido tener.

La inmensa mayoría de ellos, por cierto, acceden a salarios relativamente muy altos (e incluso muchas veces muy altos en términos absolutos y en comparación internacional), por tareas vinculadas a ciencias sociales en el sentido amplio, es decir, cargos y salarios que jamás podrían tener si hubieran seguido estando vinculados al sector privado (a no ser que emigraran, algo que ocurrió también muchas veces con los mejores exponentes de esas generaciones).

Para no entrar en mucho detalle: alcanza con ver la evolución del salario real de los universitarios públicos que siguen haciendo su tarea de docente e investigación en estos 20 años, para darse cuenta del grado de agradecimiento sustancial- vital que tienen con el partido que, por lo demás, es al que en general adhieren desde siempre[8]. En esta cultura clientelista y de adhesión política primera que es la nuestra, ¿cómo suponer que tanto cientista social agradecido hará alguna crítica sustancial contra el FA cuando las papas electorales queman? Y no es que esté yo prejuzgando: es que, en cada instancia electoral y sobre todo en la de 2014, quedó evidente lo que sus figuras más mediáticas hicieron con tal de desprestigiar la candidatura opositora alternativa de Lacalle Pou, por ejemplo.

Pero además, este clientelismo que dio para que todos comieran muy bien de la mano gobernante frenteamplista, precisó en algún momento de la holgura de la insolente[9] mentira de la inflación de títulos universitarios para legitimar su espacio, su lugar, su alto salario. Es así, por ejemplo, que surgieron los Sendic con su título de mentira, pero también otros menos conocidos aunque igualmente relevantes: me quedo en este sentido con el actual secretario del FA que por años mintió diciendo que era sociólogo y no lo era, que sigue siendo secretario del FA y sigue ocupando su lugar jerárquico en un organismo del Estado[10].

Pero hay otros ejemplos, claro. Es que, en este sentido también, todos estos episodios me permitieron caer en la cuenta, en lo personal, del enorme peso de la legitimación provinciana de la amistad social, esa que tanto forja las pequeñas sociedades como la nuestra. Francamente, uno podía avizorarla o intuirla; pero otra cosa es verla en acción. El ejemplo mejor fue aquel frenteamplista fundador del colegio de sociología, que no era sociólogo cuando fundó el colegio ni tampoco lo era al menos hasta el año pasado, cuando renunció a un cargo público de forma de no generar problemas cuando se supo lo de Sendic, y cuya justificación, en parte, para no tener título de sociólogo pero fungir de sociólogo acreditado, fueron las limitaciones que impuso la dictadura para estudiar (recuérdese que la dictadura terminó en… 1985).

Lo interesante no es tanto eso, que ya de por sí habla mucho del Uruguay: un colegio de sociólogos que apaña gente que no tiene título de sociólogo. Lo interesante es que la mayoría del circulillo de sociólogos y demás de su generación en particular, que es la del 83 de la salida de la dictadura, esa que viene siendo acomodada por doquier en este Estado frenteamplista, salió a defenderlo: es decir, lejos de exigir rigor en la legitimación que impone la lógica universitaria aceptada en todo el mundo, se justificó la casuística, el caso particular, la atención del compañero, el vericueto de la coyuntura, el asunto del itinerario personal, la comprensión hacia el amigo que tanto lee y que es como si fuera sociólogo por lo buena gente que es y lo mucho que los compañeros de la comarca creen que sabe… en fin, argumentos todos de ese tipo que justificaron la inflación colectiva y aceptada, el soporte de la barra para los compañeros sin título. Permítaseme la ironía: fue la reivindicación del sultanato opuesto a la racionalidad moderna, con tal de sostener la mentira colectiva que a todos justifica en clave de acomodarse o reacomodarse en el estándar de clase media (que también precisa, y cómo, de legitimación de saberes) con salarios propios de profesionales (sin serlo), que eso en definitiva es lo más importante (permítaseme la ironía de nuevo: el asunto de las condiciones materiales).

Lo más importante es entonces que los de clases sociales más altas la hicieron en pala y con libertad la reinvirtieron o la sacaron del país o lo que fuere, en años de izquierda en el poder que se suponía iba a ser un poco más duro con los más pudientes. En todo caso, es una élite que se reacomodó y está con un gran colchón de dinero en casa. La clase media, que venía sufriendo, entró en una década de bonanza, con mayor capacidad de consumo, mayor acceso a los cargos públicos que son la salvación[11] para la familia desde hace décadas, y con los más frenteamplistas obteniendo réditos clientelistas formidables que económicamente hablando les cambiaron, literalmente,  la vida.

Por supuesto, sería torpe creer que solo los frenteamplistas se beneficiaron de semejante clientelismo: a su escala y en sus posibilidades, casi todas las intendencias del Interior, la mayoría de ellas blancas, repitieron el viejo modelo conocido de acomodos de las clases medias con clientelismo, fortalecimiento así de sectores partidarios y líderes locales, y mayor gasto presupuestal, que aseguró poder repartir entre los menos pudientes “changas” y pequeños empleos que también oficiaron de reacomodos locales. El mejor ejemplo de todo esto es el reparto que se hizo con la presidencia de Mujica: tanto cacareo por las autonomías y tal, y terminaron todos comiendo de la mando del poder central para poder hacerse de más dinero con las patentes de los autos y llevar adelante sus proyectos clientelistas locales.

Una mano lava a la otra y las dos se lavan juntas: todos los gobiernos contentos, nacionales y departamentales, repartiendo clientelismo y burocracia a cambio de asentarse en el poder y beneficiarse así de un Estado que recaudó como nunca antes.

Y lo hicieron además, con discursete propio que engatuza a la gilada: super progres, por ejemplo, multiplicando sedes de UTEC por distintos lugares o multiplicando burocracia con el célebre “tercer nivel de gobierno” que deja contenta a la barra de los pequeños pueblos del Interior. Dos formas distintas de ir en el sentido del reacomodo de la clase media: porque los jóvenes que van a la UTEC son de las clases medias acomodadas del Interior, casi nunca de sus clases populares que no terminan secundaria[12]; y porque las élites que pasan a tener más poder en sus pueblos ya que ahora son alcaldes (pagos, claro) y concejales, son las que ya eran los notables más acomodados de esos pueblos.

  • Que los más pobres se jodan

Alguien podrá decir que si se logró privilegiar el presente, cuando se estaba saliendo de una crisis horrenda, y que si se logró reacomodar a las inmensas clases medias de otrora, esta década fue formidable. En definitiva, se repartió la riqueza, se dio sensación de bienestar y sentido colectivo de rumbo exitoso… y todo eso seguramente está en la base de las tres victorias consecutivas y con mayoría absoluta en ambas cámaras para el FA.

Hasta se puede decir que hay una acuerdo tácito de facto: el FA en el poder nacional, los caudillos locales blancos en sus pagos, y todos contentos (e incluso comiendo chinchulines en la estancia de Besozzi y con el amigo Pepe Mujica: la imagen de ese asado debe ser de las mejores posibles que sintetizan esta década y también, claro está, el acuerdo tácito de gobernantes de distintos partidos en la aceptación de este modelo de gobierno, de desarrollo, de sociedad[13]).

Como por lo general los dirigentes de la oposición, en particular los más vinculados a Montevideo, perdieron vínculo con la sociedad urbana real[14] – la de los barrios de clases medias y populares de Montevideo sobre todo[15] – y nunca terminaron de entender el cómo, el por qué y el qué del triunfo del FA de 2004 y los posteriores[16], tampoco han hecho hincapié en sus propuestas y discursos en cuestiones trascendentales y populares que conecten con el Uruguay social- político real[17]. Y eso también, claro está, facilitó el éxito electoral y político de esta década progresista.

Un par de ejemplos de tonterías extendidas de estos años de parte de los partidos tradicionales: insistir, como si fuera relevante, en el asunto del IRPF como un impuesto que “paga la gente”[18]; insistir sobre la necesidad de “descentralizar para favorecer” al Interior, cuando es allí donde más y mejor creció el país en estos años. Realmente, para cualquiera que conozca la evolución nacional en esta década, cuesta creer la ceguera y torpeza de estos discursos.

Se podrá decir, con razón, que la batalla de la oposición ha sido muy difícil ante semejante cuadro de clientelismo, de reparto de riqueza a la vieja usanza – es decir, con la política como intermediario haciendo prácticamente imprescindible la adhesión a tal o cual para beneficiarse del Estado, sobre todo entre las clases medias populares mal formadas y por tanto incapaces de acceder a buenos salarios privados por falta de productividad real en el trabajo – y de sensación de mejoras económicas y sociales.

Más si se tiene en cuenta que los barones blancos locales- departamentales no han dado las batallas electorales nacionales, porque este sistema los beneficia en sus comarcas (alcanza con ver, cada vez, cómo el Partido Nacional llega tercero en octubre en lugares en los que en la departamental luego llega primero y con holgura, para constatar este fenómeno, por lo demás evidente para cualquiera que sepa algo de cómo se llevó adelante la política de estos años sobre todo en la inmensa mayoría de los departamentos blancos del Interior).

Si el medidor de la clase media de siempre es la situación de la maestra y la del policía, pues es innegable que los dos están mejor que antes de empezar el ciclo progresista (incluso, por capacidad de consumo y salario real, están mejor que en los mejores momentos de los años 90). Y también, porque una cosa no viene sola sino que luego de 12 años hay también cambios de época, hubo cambios en los valores de la sociedad que van en el sentido de una mayor cultura de la responsabilidad individual.

Es algo que hasta parece lógico visto en perspectiva: en estos 12 años bajó la pobreza, se reacomodó la clase media y ganó fortunas la clase alta, por tanto si seguís estando mal, ya es un problema tuyo y no pretendas que la sociedad te ayude. Es el viejo egoísmo de las clases más pudientes y de las clases medias, que se traduce a los nuevos tiempos y que también hace que sea difícil tener un discurso único opositor que hable a todas las capas sociales.

Porque en este esquema general, la clave es que el Uruguay ha optado porque los más pobres se jodan[19]. Sobre todo, la clave es constatar que el FA ya cumplió su objetivo[20]. Los que quedan por el camino no son muchos: visto en esta perspectiva de las cosas, solo 10% de la población, por ejemplo, está por debajo de la línea de pobreza.

Pero, en verdad, el país que está jodido es bastante más amplio: es el de los barrios en los que todas las semanas muere al menos un menor de 30 años por ajustes de cuentas entre barras de delincuentes o motivos similares; es el de la tasa más alta de encarcelados de toda Sudamérica[21]; es el de la zona popular periférica con tasas de homicidios propias de Centroamérica; es el de los resultados PISA para los barrios populares que son de los peores del mundo; son las tasas de deserción más altas del continente en estudios secundarios; es la prostitución infantil- adolescente extendida más de lo que queremos admitir; son los embarazos adolescentes y las tasas de pobreza del 20% entre los menores de 5 años en el total del país; son los enfrentamientos entre narcos con armamentos de guerra; es la policía que no puede entrar a zonas enteras de la capital.

  • Las perspectivas

Todo eso es también consecuencia de las opciones del país del FA. Como en un acuerdo tácito global que todo el mundo ha aceptado por una vía o la otra, estos 12 años terminan así: con una clase media reacomodada; con clases altas conectadas al mundo y siempre pensando en irse; con una oposición que jamás trata como primer prioridad los problemas realmente populares – sacando como siempre alguna excepción, que como tales brillan, pero que son excepciones, como el caso de Martín Lema y ASSE, por mencionar una -; y con unos pobres- marginados que lo son cada vez más relativamente y que de todas formas, si votan, lo hacen sobre todo… por Pepe Mujica.

Así las cosas, no es que esté agotado el modelo del FA ni es que no se conozca el modelo alternativo de la oposición. Es que ningún modelo va más allá de todo esto ni dice lo que tiene que decir, porque este Uruguay no está dispuesto a escuchar verdades que contradigan su asentada autocomplacencia.

Hay un talante que expresa formidablemente la publicidad de Yerba Canarias, esa de “poné lo que importa”[22]: es el de si no te gusta esto, andate. Traducido en la publicidad: los que hablan contra el país de las anécdotas que cuenta el cantante, son de palo[23]. (Qué interesante que se trate de una publicidad de una empresa que debe de haberla hecho con pala en todos estos años, ¿no? Habla muy claro de un tema que merece un desarrollo en sí: la profunda ineptitud[24], provincianismo, avaricia e irresponsabilidad de las élites[25] económicas de este país[26], de las que sobran ejemplos de clientelismo -prebendario o lloriqueo gremial- prebendiario).

Y todo va camino a esa división implícita en la publicidad de Canarias, por supuesto: la élite minoritaria bien formada y conectada con el mundo, consciente de que hay un horizonte mejor fuera, yéndose; la clase media reacomodada disfrutando de la autocomplacencia que narra Canarias[27]; los pobres y marginados, jodidos y que revienten, que se la buscaron por “pichis”.

¿Pero a qué tanto planteamiento? En definitiva, todo deja pensar que con poquito lo vamos arreglando: si no es una buena zafra de soja, será el verano de los argentinos, sino la inversión de tal o cual empresa multinacional o sino la mejora de los precios de nuestras exportaciones, o un parche de endeudamiento coyuntural o algo similar.

Porque se anunciaron varias veces las catástrofes, pero al tipo que cobra unos $28.000 al mes, y que tiene desde hace unos pocos años a su señora trabajando por $15.000, que se compró la tele grande en cuotas y la motito está pensando en comprarse un auto chino usado chiquito para salir a pasear el fin de semana, y puede criar en familia a sus dos hijos y darse un gusto de vez en cuando[28], está mucho mejor que antes y no cree que se venga una tormenta[29] mortal. Una tormenta que, además, se la cantan solo aquellos que… fueron los responsables de la tormenta, esa sí grande, de 2002.

Porque también la oposición debiera ser consciente de que esta es la interpretación que predomina: en la depresión de 1999- 2003 no hubo responsabilidad alguna del FA. Nadie recuerda ni sabe que trancaba toda reforma posible demagógicamente, sobre todo desde el liderazgo de Vázquez en 1996 en adelante; o que pedía el default en 2002, por ejemplo. Porque por cierto, TODA la historia reciente, la de 1960 hasta nuestros días[30], la que narra y explica las identidades partidarias, está tomada por la izquierda y se reproduce en escuelas, liceos, etc. (Vaya si perdieron una batalla fundamental los partidos tradicionales allí[31]. Vaya si hay una enorme responsabilidad de las élites partidarias blancas y coloradas del período post- dictadura en ello[32]. En el caso del Partido Colorado, por cierto, es parte de la responsabilidad de que esté en vías de extinción: quedarse sin relato, sin identidad, sin historia[33]).

Incluso cuando a ese tipo le dicen que hay crisis educativa… no tiene cómo comparar para saber que ella existe y que perjudicará a sus hijos que no podrán nunca tener buenos salarios para formar sus propias familias dignamente y esperanzadas en un futuro venturoso. Porque, de última, si el FA en el que el tipo confió, ese FA que JAMÁS modificará nada sustancial en la educación pública[34] de forma de favorecer a las clases populares y medias que son las que más la precisan, le dice que la crisis esa no es para tanto, y será que no es para tanto… porque el tipo, a pesar de los Sendic[35] y cosas así, sigue confiando en ese FA al que tanto le debe[36]. Hoy refunfuña y se queja un poco. Pero cuando llegue el momento, lo volverá a votar.

Lo cierto es que atadito con alambre la podemos ir llevando. Salvo por algo bien importante: en el largo plazo, en ese que no se ve tanto ahora, en ese del cual algunas élites son bien conscientes, un país de estas características se cae irremediablemente.

Porque no es posible sostener nada productivo con nuevas generaciones que hace lustros que se vienen formando en la incapacidad mayoritaria de insertarse en algún proyecto productivo aportando inteligencia y productividad: o sea, los embolsadores de Tienda Inglesa o los que se desempeñan en tareas similares, no pueden ser el futuro general de la población de un país que busque la prosperidad nacional, sobre todo y además porque la tecnificación del trabajo terminará definitivamente con muchos de esos empleos poco calificados (ya está terminando con las personas-cajeros por todas partes, ni qué decir con los embolsadores). Y porque no es posible sostener una inclusión nacional cuando hay partes enteras de las clases populares que ya están sometidas al feudalismo narco y a una inseguridad que hace invivible el cotidiano.

¿Qué quiere decir caerse irremediablemente? Que los pobres sufrirán sin remedio el horizonte violento conocido ya en otras partes de Latinoamérica; que los ricos tendrán un horizonte de globalización lejano de cualquier problema local – es la vida de los countries cerrados y los colegios elitistas y carísimos, de las zonas francas aisladas, y es la vida vinculada al extranjero por trabajo, por estudio o por residencia parcial -; y que las clases medias reacomodadas, esas para las que trabajó el FA y que sintieron que salían adelante en estos años, la tendrán de vuelta difícil porque no habrá tanta plata para repartir y sobre todo, porque así la hubiere, la mancha de inseguridad y violencia se irá naturalmente agrandando desde los barrios populares hacia los barrios más acomodados. Más inseguridad que hoy en día, claro está, cuando esas clases medias sienten que viven en una Montevideo insegura pero cuando, en realidad, no sufren las condiciones terribles de los barrios populares en los que la inseguridad sí es catastrófica. Capaz que no pueden ir más a la Olímpica del Centenario[37]; pero pagan para poder ver el partido en la tele grande del living de su casa y con la comodidad del replay y la cerveza fría. Es decir: no es que tengan que dejar siempre a alguien en su casa para evitar que se la roben, o que tengan que esconderse en la noche en sus casas porque los balazos les zumban los oídos y les rompen los vidrios de sus casas, o que vivan con miedo dependientes de la buena o mala voluntad del capo narco del barrio. Que eso es hoy el cotidiano de los barrios populares.

Quizá cuando ocurra el tercer o cuarto secuestro extorsivo por pago de rescate fallido, con jóvenes de “buenas familias” muertos o torturados, algo tan común en otras partes del continente, quizá allí es que este Uruguay progresista termine de caer en la cuenta de que se cayó irremediablemente, y de que la salida del zafar individual-familiar no logra dar resultado (a no ser que se exilie, claro, pero eso es la negación misma del vivir en el país). Pero falta un tiempo aun para que eso ocurra, tiempo en el que notoriamente nada de fondo va a cambiar y en el que seguiremos tomando por este camino de callejón ciego que nos conduce, irremediablemente, a una tragedia colectiva de la cual nadie quiere siquiera oír hablar.

[1] http://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/francisco-faig/marconi-espejo.html

[2] https://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/francisco-faig/golazo-tablets.html

[3] http://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/francisco-faig/decada-confort.html

[4] http://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/francisco-faig/complacencia-tragica.html

[5] http://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/francisco-faig/acomodo-nacional.html

[6] http://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/francisco-faig/izquierdo-despilfarro.html

[7] http://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/francisco-faig/clientela-progre.html

[8] http://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/francisco-faig/critica-corrosiva.html

[9] http://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/francisco-faig/.html

[10] http://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/francisco-faig/postales-ovinas.html

[11] http://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/francisco-faig/sueno-funcionario.html

[12] http://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/francisco-faig/plata-educacion.html

[13] http://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/francisco-faig/blancos-mujica.html

[14] https://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/francisco-faig/pais.html

[15] http://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/francisco-faig/voto-urbano.html

[16] http://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/francisco-faig/ilusion-todavia-vigente.html

[17] http://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/francisco-faig/mayorias-populares.html

[18] http://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/francisco-faig/ajuste-clase-media.html

[19] http://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/francisco-faig/jovenes-delincuentes.html

[20] http://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/francisco-faig/banos-realidad.html

[21] http://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/francisco-faig/perras-mentiras.html

[22] https://www.youtube.com/watch?v=OOmrFivGJu8

[23] http://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/francisco-faig/pone-importa.html

[24] http://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/francisco-faig/haberkorn-horno.html

[25] http://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/francisco-faig/arreglo-1.html

[26] http://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/francisco-faig/uruguay-potemkin.html

[27] http://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/francisco-faig/tranquilos.html

[28] http://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/francisco-faig/chivito-seguro.html

[29] http://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/francisco-faig/decada-perdida.html

[30] http://www.elpais.com.uy/opinion/editorial/manipulacion-ideologica-historia.html

[31] http://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/francisco-faig/verdades-son-mentiras.html

[32] http://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/francisco-faig/renovar.html

[33] https://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/francisco-faig/partido-colorado.html

[34] http://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/francisco-faig/adn-frenteamplista.html

[35] http://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/francisco-faig/ira-mercedes.html

[36] http://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/francisco-faig/economia.html

[37] http://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/francisco-faig/olimpica-noquis.html

2 thoughts on “Decí lo que importa

  1. En suma, una oposición de quinta y un consumdor de produvtos políticos-que otra cosa no son- cada vez menos exigente y menos preparado para elegir,. dentro de un abanico nada atractivo o convocante. Una oposición que no se une en 5-6 propuestas básicas que ofrezcan un horizonte claro al electorado, también….Y que ni siquiera tiene muy presente a aquellos referentes que especializaron en temas urticantes para evitar cosas muy feas. Bastaba haberse alineado tras Pablo Abdala o Ftzgeradl Cantero cuando andaban tras los disparates de Sendic en Ancap para evitar que siquiera fuera candidato a vice….Alas- U ,con una oposición temerosa a equivocarse, que, por las dudas decía que “era un proyecto serio”….Y no sigo porque me indigno!

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